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15 de septiembre de 2015

Soy un puerto.


El otro día me puse a pensar(me) y compararme con un puerto. Con mucha frecuencia la gente pasa por mi vida, va y viene a displicencia.


Pero no todos se quedan.


Supongo que sí, soy como un puerto que da una cálida bienvenida sobretodo cálida, y no obliga a quedarse. No obligo a que nadie estanque sus anclas.



Supongo que simplemente no soy para el paladar de cualquiera.
Y eso me encanta.





13 de febrero de 2013

El Sindrome Zooey Deschanel.

Todos conocemos a Zooey Deschanel. Bueno, no a Zooey específicamente, pero si a sus personajes. Algo que la caracteriza a esta muchacha es que siempre hace la misma piba: encantadora, primor, pura sonrisita, algo loca al principio, para después histeriquearte hasta la médula y al final, volverse la mina de tus sueños. ¿Por qué? Porque puede. Porque a lo' pibe no les importa. Pero vengo yo, morocha argentina ni muy muy ni tan tan, y me echan rajando. Y ahí está el tema.

Los pibes se enganchan con la fantasía. Con la "loquita linda" que representa Zooey, la que, digamos la verdad, tiene muy poco que ofrecer (inseguridades primordialmente), pero que demanda una cantidad inversamente proporcional. Entonces, para un tipo muy especial de chabón (los frikis) piensan que su "ideal" es ese. Porque es especial, porque no todos los días te topás con una Zooey.

Bueno, ¿no se pusieron a pensar, manga de zoquetes, que ese tipo de mina puede ser tan especial que, sí, NO EXISTE? Las minas comunes no podemos darnos el lujo de hacernos tanto las histéricas y exquisitas, porque, como mencioné antes, nos echan rajando.

¿Cómo identificamos a un enfermo con éste síndrome? Es el típico pibito intento de freak, con el corazón lastimado, herido quizás por una yegua de turno anterior. Es fan de Zooey, se miró todas sus pelis, incluida obvio (500) Days of Summer, y por sobre todo, tímido, retraído y con miedo de acercarse a las minas. Dichos los síntomas, paso a opinar que los vagos que sufren de este síndrome son una manga de hipócritas superficiales. Saquenle a Zooey la lindura, la flaqueza y ¿qué te queda? UNA PIBA MÁS. Si te creés lo "suficientemente especial" como para esperar a tu Zooey, perfecto, MORITE SOLO ESPERANDO. 

Muchachos, no vivan de la fantasía. Mucha loca linda, mucha loca linda, pero con eso sólo no hacemos nada. Les puedo apostar que Zooey no tiene nada de divinidad como la pintan en sus películas: la piba va al baño, se echa un cago matutino, mentrúa, le salen pelos en lugares no tana gradables y sobre todo, garcha. ¡Sí señores, Zooey debe tener mas ganado que yo (?). Está bien tener expectativas, pero no da eliminar a un posible prospecto sólo porque no es una Zooey, ¡cad amina es especial a su manera! Y para el que piense que ste es sólo otro post de mina celosa y rencorosa de una celebridad, les digo que cierren el orto. Sí, les mando a callar yo, una mina normal y terrenal. No, no soy toda sonrisitas ni "loca linda",digo lo que pienso y no vivo de fantasías. No de las imposibles al menos.

31 de diciembre de 2012

Gracias.

El calor abrazador parece llevarse mis siestas. La temperatura agradable del Norte no me deja dormir. Por momentos pareciera que tampoco me deja respirar. Si salgo por la ventana, me queman los rayos de este sol que a veces está y a veces no. A veces juega a las escondidas, desaparece por días y deja lugar a días nublados y grises, dignos del mejor invierno correntino (que es relativamente tranquilo). Pero no, esto es solo un espejismo momentáneo. La realidad es que el sol jamás desaparece. Al igual que el resto de los astros, siempre está, siempre estará. Sólo se va de a ratos, para recordarnos cuan necesaria es su presencia en nuestro universo.

Durante todo el año, así fue mi vida. Caos, caos y mas caos. A veces estaba en un sólo lugar y me comprometía a no salir de él. Dedicaba canciones, estados, emociones a las personas equivocadas. Fue allí que me dí cuenta que debía migrar y comencé a andar de aquí para allá. Todo el año se resume en períodos intermitentes. A veces estaba muerta por dentro, otra veces revivía. Yo no era como los astros. Yo no siempre estaba, no siempre me ibas a encontrar. A veces, cuando yo me dejara encontrar y tuviera ganas, tenías que aprovechar para atraparme. Pero generalmente, ni yo sabía donde estaba parada.

Estuve perdida mucho tiempo. Realmente perdida. No sabía bien que quería. Y cuando descubrí lo que quería, dudé de realmente quererlo por mi misma. Pensaba que me estaban manipulando. Pensaba que me metían ideas en la cabeza, que me estaban lavando el cerebro y que debía de escapar de algún modo. Entonces volvía a incurrir en mis fallas. Creyendo que era el camino correcto y alejándome cada vez mas de lo que en un futuro lucharía tanto por conseguir.

No se bien en que momento mi cabeza me hizo click. Probablemente fue un proceso gradual, de a poquito. Dejé de cometer errores porque tenía gente al rededor que me pidió que no lo haga mas. Que piense. Que vaya sobre mis pasos, una y otra vez y vea si era lo que realmente quería. Y terminé por desmoronarme. Y aceptar que no. No es lo que quiero. Pero no por nadie mas. El echo de que hayan sido capaz de guiarme no quiere decir que tenga que adoptar sus ideologías. Me descubrí a mi misma, logre identificarme a mi en lo que decían.

Por eso quiero dar gracias. Infinitamente gracias. Por estar ahí cuando caí y no reírse de ello. Por saber levantarme aún cuando ni yo misma sabía que tenía problemas. Por explotarme con la visión del mundo que creí evitar llendo para el otro extremo. A veces una sacudida no viene del todo mal, aún cuando ni sabes que la necesitabas. Pero yo si la necesitaba. Si no me hubiese golpeado, no habría sabido todo lo que estaba perdiendo. Y lo que perdería después, que probablemente fue lo peor. Pero al menos, ahora se que, quizá la próxima vez, no pierda más. 

Quizás en este nuevo año, me toque ganar (más).

Por eso, una y mil veces, gracias.

¡Hasta el año que viene!



3 de noviembre de 2012

Vestido de cumpleaños (tirado al fondo del placard).

Para mi cumpleaños, me compré un vestido nuevo. Blanco, ajustado, muy provocador. A primera vista no parecería algo que yo usaría, pero tenía una idea en mi mente de como quería lucir esa noche. Y el vestido se correspondía a lo que quería mostrar. Una mina nueva, fresca, mas delgada. Una mina superada.

Ahora el vestido se encuentra tirado, en el fondo del placard, esperando una nueva oportunidad para salir al mundo. Lo que el vestido no sabe es que eso no va a pasar. Ese vestido, que me compré de apuro la tarde de un viernes 16 de marzo, no lo voy a volver a usar nunca mas. En parte porque no me gusta como me queda. Pero mayoritariamente, porque no me gusta lo que representa. Me veo en el vestido y no soy yo. Sólo lo usé una vez, pero es sorprendente cuando te marca algo que sólo haces por un tiempo. Y cuando te das cuenta y ya no lo querés mas, igual sigue ahí, como un recordatorio de que alguna vez lo quisiste.

Ojalá las cosas que ya no queremos que formen parte de nuestro presente fuesen tan fáciles de desechar como un vestido que ya no tenemos intenciones de utilizar: guardándolas dentro de un placard. Lejos de todos y sólo a nuestro alcance, cuando queremos recordarlas porque sirven como ejemplos de algo que ya no necesitamos. 

Pero las cosas no son tan sencillas, ¿no?






19 de octubre de 2012

Two Kinds of Happiness.

Volví a tener ese sueño. 
El del bondi. 
Diferente ubicación, distintas personas al rededor, pero la misma idea.

Estoy en la parada del Instituto, esperando a que venga un bondi a llevarme a casa. Vienen, paran lejos de mi, les hago señas de que esperen pero no lo hacen. Y se van. Se alejan de mi, como si fuese una rata maloliente en una reunión de señoras para tomar el té.

Me desperté muy mal la mañana de ayer y durante todo el día me puse a pensar que podrá significar. La interné me dijo que el colectivo simboliza un cambio uff, otro mas y van, paren con los cambios, ya aburren y el echo de no poder "tomar" el cambio, quiere decir que hay algo que estoy dejando pasar, para que ese cambio no tome lugar.

Si bien es algo muy general, solo logro asociarlo con pocas cosas. ¿Situaciones? ¿Personas? ¿Cosas? Mi cabeza es un limbo. La verdad es que no se lo que quiero. Las últimas dos semanas me planteé la idea de dejar este estilo de vida nómade e intentar asentar cabeza otra vez. Pero la realidad es que no estoy muy convencida de ello. ¿Cuál sería el verdadero motivo? Me puse a pensar y creo que sólo quiero establecerme para sacar a alguien de mi cabeza. ¿Es un motivo válido, si sólo lo hago por eso y no porque es algo que yo misma quiera? Sin embargo  no puedo estar así, sin saber que hacer. Y al no saber que decisión tomar, me sumergí en el estudio dos semanas, en las que no pensé (o mejor dicho, pensé pero no tanto) en todo lo que no sea estudiar.

Pero ahora, evidentemente el subconciente quiere que me deje de pelotudear y no enfrentar mis problemas, y ansía que tome una decisión. Es difícil. ¿Qué querer?

Hace un año estoy sola, sin pareja. Fue un año con cambios enormes, no sólo en mi físico (recuperé mi cuerpo de antes de quedar embarazada), también en lo emocional y en el modo de percibir las cosas. Probé muchas cosas, volví a salir. Me divertí bastante. Conocí a muchas personas, a otras las volví a conocer y a un grupo les pegué una dulce pero sonora patada en el trasero. Fue un hermoso y caótico año. Pero, como todo lo bueno, estoy ingresando en una declive. ¿Realmente quiero que toda mi vida sea así? No.Va a llegar el momento en que voy a querer dejar de ser un agente libre. Yo también tengo sentimientos, enterrados, pero están ahí. También quiero sentirme querida, cuidada. También quiero que me abracen cuando todo esté mal, que me regalen un chocolate por un cumplemes. Quiero poder tomarle la mano a alguien sin que esa otra persona la dirija de sopetón a su entrepierna (sí, me ha pasado). Quiero ser el todo de alguien. 

Estoy harta de ser ignorada, y muchas veces ni siquiera por chabones que me chupan un huevo o "touchs and go". Justamente son eso, así que ni me interesan. Me cansa ser ignorada por personas que me importan, personas que considero amigas y he llegado a incluir en el rango de "hermanos y hermanas". ¿Qué acaso no merezco ser un poco mimada yo también?

Entonces he aquí que me encuentro ante la gran decisión. Son dos tipos de felicidad. Por un lado el placer, por otro lado el compromiso, como dirían los Strokes, son dos tipos de felicidad bien diferentes. Pero aún así, no me termino de decidir, ni por una, ni por otra. Tanto que me quejo del gataflorismo, al final yo también soy víctima de él. Supongo que no se le puede escapar a la contradicción de vivir en una situción y anhelar otra distinta. Lo único que se, es que depende de lo que yo haga (o deje de hacer). Creo que es lo único que me deja tranquila. Al menos, hasta que decida qué hacer. O un momento de luminosidad me saque de la incertidumbre en la que vivo, porque la verdad es que, en este momento, no tengo ni puta idea.



12 de septiembre de 2012

Bondi.

Hace 3 días, tuve un sueño.
Soñé que tenía que tomar el bondi.
Entonces salí de casa e hice el trayecto de siempre.
Dos cuadras.
Pasando por la plaza.
Llegué a la parada y había un montón de gente esperando.
Cuando estaba por llegar, viene un colectivo, pero se va rápido y no alcanzo a tomarlo.
Después de esperar media hora,
viene otro, pero estaba lleno
entonces siguió de largo.
Después de eso, vienen dos
pero siguen de largo.
Cansada de esperar, decido ir hasta la parada de la avenida.
En el trayecto viene otro,
sigue de largo.
Cuando estaba por llegar a la parada de la avenida llegan 3 más,
pero no puedo agarrar ninguno...
¿Será que el colectivo te simboliza a vos?
Inalcanzable,
yo te quiero alcanzar,
pero por algún motivo, nunca puedo,
por más que estés cerca,
aunque a veces parezca que estás a centímetros,
la realidad es que siempre te escapás
y me dejás pagando.
¿Será que el sueño nos simboliza a los dos
y a esta "relación" que se prolonga y se estanca?
No podemos avanzar,
pero yo no quiero retroceder.
Y te volviste un bondi escurridizo,
y yo, una pasajera que está llegando tarde a destino
y nunca te puede tomar...



15 de mayo de 2012

Redención.

redimir.
(Del lat. redimĕre).
1. tr. Rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante precio. U. t. c. prnl.
2. tr. Comprar de nuevo algo que se había vendido, poseído o tenido por alguna razón o título.
3. tr. Dicho de quien cancela su derecho o de quien consigue la liberación: Dejar libre algo hipotecado, empeñado o sujeto a otro gravamen.
4. tr. Librar de una obligación o extinguirla. U. t. c. prnl.
5. tr. Poner término a algún vejamen, dolor, penuria u otra adversidad o molestia. U. t. c. prnl.

Salí de clases con una compañera. Le acompañé a tomar el bondi y no se callaba entonces yo también me puse a hablar. Cuando se fué, en vez de volver a la biblioteca a estudiar, decidí irme a la costa. Caminé las 5 o 6 cuadras hasta el río. Hacía frío, eran las 9 y media de la mañana. Gente trotando, gente tomando mate con bizcochos, gente despreocupada. Y yo, con mi campera larga negra, mi mochila y mi música, me quedé mirando la inmensidad. Bueno, no es el mar, es el río Paraná, pero es lo mas cercano a un rejunte de agua que te inspira a pensar cosas poéticas y tener momentos bohemios.

Prendí un pucho y me puse a pensar en lo vivido hasta acá. Ver parejas con sus hijos me hizo pensar que yo no estoy así. Debería, pero no. Por un momento me quedé shockeada y sin poder moverme ante la idea de que la mia no es una familia feliz, es una familia resquebrajada, con la madre por un lado, el padre por otro y El Crio, creciendo sano pero sin la noción de "familia feliz" con la que yo crecí. Luego de meditarlo un poco, entendí que seguía siendo la mejor decisión que pude haber tomado, bajo las circunstancias actuales. Por mucho que haya amado a mi ex, no es ni por asomo la persona con la que puedo contar en este momento para armar una familia. Y está bien. No se puede obligar a nadie a ser lo que no es. Reconozco que hubo muchos errores, de parte de ambos lados. Aún así, ahora estamos mejor.

Seguí caminando, en un mar de pescadores y personas solitarias. En este tramo y al son de la música, pensé en la vida que llevo. Estudio, la familia, las salidas, los chongos, los amigos, las amigas. Los descubrimientos y los cambios. Uno de ellos es que, aunque me haya jurado y re jurado que jamás pasaría, comencé a tener amigas mujeres. Más de una. Capaz porque me dí cuenta que al contrario del prejuicio que dominó mi vida entera, las minas (que te conocen a fondo al menos) no te juzgan tanto como los hombres. Me pasa de poder hablar libremente con mis amigas y sin tapujos, mientras que con los amigos hombres, no tanto.

Pasé por el zoológico y llegué hasta la Vírgen que está emplazada en la Costa. Me acerqué, admiré la claridad del agua bendita y sentí un impulso animal de zambullirme de cabeza en ella. Sin embargo solo hundí mis dedos inocentemente en la fuente y los pasé por mi frente. Caminé unos poquitos pasos más y llegué a la Vírgen. Le ofrecí una oración y esperé por algo que no llegó. Así que me quedé a descansar un rato en un asiento. De la nada, comenzaron a llegar muchas personas que me imitaron. Se pasaban el agua bendita por la frente persignándose y luego le ofrecían una oración. Observando en silencio, llegué a la conclusión de que, por más que no nos guste, uno a veces necesita creer en algo, aferrarse a ello y no soltarlo. Pero no porque los demás lo hagan, sino por que a uno mismo se le cantó y le nació. Eso es la verdadera fé.

Huí de allí, me crucé para el anfiteatro donde a un costado hay un carrusel. Subí al anfiteatro, y ví a un jóven, leyendo un libro. Le observé y le rodeé con mis ojos. Después seguí mas allá con la vista y ví un adorable grupo de ancianos tomando sol. Casi les pido un mate, pero decidí escapar una vez mas.

Y así llegué, finalmente al parque, lo crucé y llegué a la parada para finalmente tomar mi bondi. La gente, los paisajes, todo pasó a formar parte de mi pasado inmediato. Los olores, los sabores, el río. Entendí que, después de casi 7 meses de buscarme a mi misma, no necesito hacerlo mas. Yo soy yo, con todos mis rayes, mis defectos y mis ingenuidades. Necesitaba transitar ese trayecto para ver las cosas cotidianas desde otra perspectiva. Estuve tanto tiempo intentando alejarme de mi vieja yo, que no me dí cuenta que mi escencia nunca se va a esfumar. Sí se van a agregando características y todo puede vivir en armonía dentro de mi personalidad. Y también entendí que, al final, siempre vamos a ser mi alma y yo, deambulando por el mundo. Pasará mucha gente, MUCHA gente. Pero siempre quedará ella. Para hacerme compañía. 

8 de mayo de 2012

La locura (ya fué).

Esta vez la locura duró menos.
Y así, cada vez que vuelva a suceder, irá durando menos.
Y menos.
Hasta que al final, la locura sea inexistente. 
Y me pase a no importar más que el ruido de la puerta del remis que dejé al irme de tu casa.
Nada. 
Porque estoy harta de sentirme como el peor de los errores.

24 de marzo de 2012

Reflexionar.

Ayer me voy  a hacer el trámite para mi carnet de colectivo estudiantil, para viajar más barato y no tener que andar jodiendo con monedas. Y por más que el servicio sea una peste como siempre y encima tienen la caradurez de querer aumentar el pasaje, esa no es mi observación del día de hoy. Pongo el acento en que, a pesar de que cuando uno hace esta clase de trámites siempre se encuentra con individuos pintorescos (y esta vez no fué la excepción), me puso particularmente triste un pibito. Capaz habrá tenido unos 12 años. Hacía muchas huevadas y se revolcaba por el piso. Tenía una hermana, de unos 14 o 15. Daba la impresión de que tenía alguna disminución cognitiva. Después, con mi amigo A. caímos en cuenta que no. Él y la hermana estaban evidentemente drogados.
Y me quedé pensando que la vida tiene que ser tan garcha para que criaturas (porque capaz la hermana no, pero el niño ES una criatura, tenía no mas de 12 años) caigan en eso. No voy a soltar el discursito de nuestros padres de que "las drogas son malas" y blablaba porque sería caretearla. Todos somos grandes y sabemos en lo que nos metemos cuando caemos en eso. Pero si sos un pendejo... ¿cómo podés tomar en cuenta el daño que te estás haciendo? ¿Cómo podés discernir si lo que hacés te va a traer consecuencias? Dudo mucho que el niño en cuestión tenga en cuenta esas cosas para andar así por la vida. Y la preocupación mayor: ¿Dónde están los padres? Dios, ¿qué nos pasa?
Francamente estas cosas me suelen poner a pensar un poco en lo mas que estamos como sociedad. Los valores que ya no están. Las grandes mentes que fueron calladas, censuradas, violentadas. La inteligencia que se perdió, el proceso de destrucción que se inició hace 36 años con los militares al poder y que culmina acá, en una fila de una empresa de colectivo, con dos hermanos drogados con paco.