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27 de diciembre de 2012

Objetivo 5 (Cumplido).

Hacer que el 2do cumpleaños de mi crío sea aún mejor que el primero.


¡Esto si lo hice! Alan tuvo su cumpleaño n° 2 el sábado 17 de noviembre. Definitivamente haber estado asistiendo a cumpleaños todo el año nos dió a mamá y a mi buena ideas para implementar en el cumple de Alan.

La diferencia con este año es que hicimos todo nosotras. Como la madrina de Alan se enojó porque la borre del Facebook (?), se alejó y eso nos dejó a mamá y  a mi con todo el laburo. Pero fue lindo, por suerte salió todo bien. Decidimos hacer el cumpleaños con motivo de Mickey (que a Alan le encanta). Compramos las cosas, pero mamá hizo casi todo. A ella le debemos en gran parte que Alan hay tenido su cumpleaños.

La pasamos bomba, vinieron los vecinitos de la cuadras mas la familia. Y ojalá pueda seguir mejorando con esto.





10 de septiembre de 2012

El fondo.

Mi fondo solía utilizarlo como escenario de mis primeros cuentos. Esos de la infancia, esos que nunca se olvidan. Era grande, inmenso, o eso parecía a los ojos de una nena de 6 años. Frondoso, verde, cómo sólo puede estarlo un pedazo de tierra cubierto con un sinfín de árboles de naranjas. 

Por momentos era un enorme bosque, de esos de la época medieval, opulento, ominoso, en dónde habitaban criaturas como lobos, damiselas en peligro, o algún que otro bandido de buen corazón. Había un castillo emplazado en el medio, con una fosa rodeándo sus paredes de piedra (la canaleta por dónde pasaba el agua de la cocina, o el lavadero). En otras ocasiones era una selva tropical (mas precisamente en verano), llena de tigres, cazadores e indígenas corriendo entre las ramas. Las sogas de la ropa servían de lianas, el calor de enero ayudaba a que sea mas creíble.

Cuando era invierno, a la siesta, los juegos se suspendían momentáneamente, porque mamá me encomendaba la tarea de recolectar las naranjas de los árboles. Supervisada por ella, tomábamos el gancho para bajar las naranjas, el balde para ponerlas, y nos embarcábamos en una historia digna de Huckelberry Finn. Recolectábamos suficientes para luego, ir a tomarlas en el solcito de la siesta invernal, en el garage, mirando a los autos pasar.

También solía ser el modo de comunicación con Ivan, mi vecino de la casa atrás de la mia. Ivan era unos 4 años menor. Rubio, salido de una novelita yanki, compartíamos varias horas con una reja de por medio.

Ese fondo encierra tantas travesuras, aventuras de infancia imposibles de borrar. Y hoy, cuando veo a mi propio hijo comenzando a dar sus primeros pasos en el mismo fondo en donde yo pasé tardes enteras con un festín de historias sin final, se me pone la piel de gallina.

Un poco, nada más.


(Sí, quedaría re linda una foto del fondo, pero no tengo una, ni ganas de sacarla).



15 de mayo de 2012

Redención.

redimir.
(Del lat. redimĕre).
1. tr. Rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante precio. U. t. c. prnl.
2. tr. Comprar de nuevo algo que se había vendido, poseído o tenido por alguna razón o título.
3. tr. Dicho de quien cancela su derecho o de quien consigue la liberación: Dejar libre algo hipotecado, empeñado o sujeto a otro gravamen.
4. tr. Librar de una obligación o extinguirla. U. t. c. prnl.
5. tr. Poner término a algún vejamen, dolor, penuria u otra adversidad o molestia. U. t. c. prnl.

Salí de clases con una compañera. Le acompañé a tomar el bondi y no se callaba entonces yo también me puse a hablar. Cuando se fué, en vez de volver a la biblioteca a estudiar, decidí irme a la costa. Caminé las 5 o 6 cuadras hasta el río. Hacía frío, eran las 9 y media de la mañana. Gente trotando, gente tomando mate con bizcochos, gente despreocupada. Y yo, con mi campera larga negra, mi mochila y mi música, me quedé mirando la inmensidad. Bueno, no es el mar, es el río Paraná, pero es lo mas cercano a un rejunte de agua que te inspira a pensar cosas poéticas y tener momentos bohemios.

Prendí un pucho y me puse a pensar en lo vivido hasta acá. Ver parejas con sus hijos me hizo pensar que yo no estoy así. Debería, pero no. Por un momento me quedé shockeada y sin poder moverme ante la idea de que la mia no es una familia feliz, es una familia resquebrajada, con la madre por un lado, el padre por otro y El Crio, creciendo sano pero sin la noción de "familia feliz" con la que yo crecí. Luego de meditarlo un poco, entendí que seguía siendo la mejor decisión que pude haber tomado, bajo las circunstancias actuales. Por mucho que haya amado a mi ex, no es ni por asomo la persona con la que puedo contar en este momento para armar una familia. Y está bien. No se puede obligar a nadie a ser lo que no es. Reconozco que hubo muchos errores, de parte de ambos lados. Aún así, ahora estamos mejor.

Seguí caminando, en un mar de pescadores y personas solitarias. En este tramo y al son de la música, pensé en la vida que llevo. Estudio, la familia, las salidas, los chongos, los amigos, las amigas. Los descubrimientos y los cambios. Uno de ellos es que, aunque me haya jurado y re jurado que jamás pasaría, comencé a tener amigas mujeres. Más de una. Capaz porque me dí cuenta que al contrario del prejuicio que dominó mi vida entera, las minas (que te conocen a fondo al menos) no te juzgan tanto como los hombres. Me pasa de poder hablar libremente con mis amigas y sin tapujos, mientras que con los amigos hombres, no tanto.

Pasé por el zoológico y llegué hasta la Vírgen que está emplazada en la Costa. Me acerqué, admiré la claridad del agua bendita y sentí un impulso animal de zambullirme de cabeza en ella. Sin embargo solo hundí mis dedos inocentemente en la fuente y los pasé por mi frente. Caminé unos poquitos pasos más y llegué a la Vírgen. Le ofrecí una oración y esperé por algo que no llegó. Así que me quedé a descansar un rato en un asiento. De la nada, comenzaron a llegar muchas personas que me imitaron. Se pasaban el agua bendita por la frente persignándose y luego le ofrecían una oración. Observando en silencio, llegué a la conclusión de que, por más que no nos guste, uno a veces necesita creer en algo, aferrarse a ello y no soltarlo. Pero no porque los demás lo hagan, sino por que a uno mismo se le cantó y le nació. Eso es la verdadera fé.

Huí de allí, me crucé para el anfiteatro donde a un costado hay un carrusel. Subí al anfiteatro, y ví a un jóven, leyendo un libro. Le observé y le rodeé con mis ojos. Después seguí mas allá con la vista y ví un adorable grupo de ancianos tomando sol. Casi les pido un mate, pero decidí escapar una vez mas.

Y así llegué, finalmente al parque, lo crucé y llegué a la parada para finalmente tomar mi bondi. La gente, los paisajes, todo pasó a formar parte de mi pasado inmediato. Los olores, los sabores, el río. Entendí que, después de casi 7 meses de buscarme a mi misma, no necesito hacerlo mas. Yo soy yo, con todos mis rayes, mis defectos y mis ingenuidades. Necesitaba transitar ese trayecto para ver las cosas cotidianas desde otra perspectiva. Estuve tanto tiempo intentando alejarme de mi vieja yo, que no me dí cuenta que mi escencia nunca se va a esfumar. Sí se van a agregando características y todo puede vivir en armonía dentro de mi personalidad. Y también entendí que, al final, siempre vamos a ser mi alma y yo, deambulando por el mundo. Pasará mucha gente, MUCHA gente. Pero siempre quedará ella. Para hacerme compañía. 

17 de febrero de 2012

Fiestas infantiles.

Una de las cosas que le deberían de avisar a una en el momento en que se entera que va a ser madre no tendría que ser nada sobre cremas, alimentación, cuidados del niño ni demases chamuyos similares. Lo que deberían de advertir es referente a los cumpleaños infantiles.
La última vez que pisé un cumpleaños infantil fué a los 12, cuando un primito segundo cumplía unos... 2 añitos. Juegos, diversión clásica, comida por doquier, el payasito, la bolsita, música infantil y después cada uno a su casa.
Bueno señores, sepan disculpar a esta Periférica de 21 años, pero definitivamente, las cosas han cambiado.
La primera diferencia radical reside en la música. Antes los hits, las canciones que no podían faltar en un cumpleaños, eran Balá, Xuxa y más en el tiempo, Piñón Fijo o Floricienta. Ahora los capomasters son Daddy Yankee y los ya popularizados Wachiturros. No hay un solo cumpleaños infantil al que no haya ido y en el que no haya sonado "Tirate un paso", incluído en el de mi propio hijo. Es lo que quieren las masas, que le vamos a hacer.
La segunda diferencia que tiene como consecuencia a la música, es la vestimenta. Mi mamá cada vez que iba a una fiestita, tenía que comprarme vestidito, zapatito y moñito o vinchita nuevos. Hoy las pequeñas van vestidas como mini Culisueltas en potencia. Y los varones como turritos, incluído el cabello y la gorrita. Infaltables.
También las actividades cambiaron mucho. En mis cumpleaños JAMÁS tuve ningún animador o payasito, jugabamos nosotros con nuestra imaginación, correteando por mi patio que era enorme. Pero hoy, es casi indispensable tener una de dos: a alguien que te anime la fiesta. No sólo por comodidad de los niños que se mantienen entretenidos, sino para comodidad de los grandes. O, en su defecto, un pelotero.
Por ahí cuando voy  a los cumpleaños de hoy para llevarlo a mi Crio, me agarra un cacho de nostalgia. Creo que los cumpleaños hoy, ya no están echos para chicos, sino para el disfrute de los grandes y allí radica el gran error. Capaz que si les volvemos a dar fiestitas llenas de inocencia como hace 20 años, cuando reventar la piñata era algo sagrado, no tengan la necesidad de pasarse 1 hora perreando mientras cantan "Pegadito a la pared".



 

26 de enero de 2012

Ayer.

Ayer estaba en la PC, haciéndo de todo un poco. Eran las 2 a.m. En un momento, abro la puerta, salgo al comedor y veo desde afuera que la puerta de casa estaba abierta. Primero pensé "qué raro... capaz mi vieja salió, pero es rarísimo".
Volví a entrar a la pieza y seguir en la PC. Habrán pasado 20 minutos y vuelvo a salir. La puerta seguía abierta.
Decido acercarme y ver qué pasó. Saco la cabeza por la puerta, nadie. Ni un alma en toda la cuadra. Cerré la puerta con llave destrá de mi.
Revisé el living, nada faltaba y nada sobraba tampoco.
Fuí al baño, nada. 
Cocina, negativo.
En mi habitación, solo el Crío durmiendo.
Me asusté demasiado. Me fuí a la pieza de mis viejos. Prendí la luz. Dormian como bebés.
Volví a revisar todo otra vez y sólo cuando confirmé que todo estaba en orden, dejé de cagarme en las patas y solté un suspiro largo. Por el chat del Facebook, Clem  me tranquilizaba diciendo que capaz fué el viento, mi vieja habrá cerrado mal la puerta. Who knows.
Pero creo que la sensación de que faltara algo en tu casa o de que alguien entre no me la olvido más. Fueron unos 7 minutos en los que pensé que el corazón me iba a salir del cuerpo. No se lo deseo a nadie. Nisiquiera a mi ex.

Facts.

  • Me sería extremadamente difícil estudiar Infancia si no lo tuviera al Crío.
  • De vez en cuando, necesito salir porque si me quedo mucho en casa me pongo a pensar muchas pabadas, cosas sin sentido o ideas raras...
  • Te extraño demasiado... y es algo que me gusta y me asusta a la vez. No quiero admitirlo, pero al final lo hago.
  • Si de mi dependiera, me pasaría toda la semana intentando preparar platos exóticos para comer. Pero no depende tanto de mi como de mi bolsillo.
  • Debe ser muy feo no saber lo que querés hacer con tu vida. Por suerte, ya no me pasa.
  • Algún día, no importa cuando, tengo que conocer Londres. Más precisamente Liverpool.
  • Me doy cuenta que estoy obsesionada con lo de arriba cuando me veo a mi misma planificando rutas de viaje.
  • Odio los superclásicos porque la gente se pone muy pesada e insoportable.
  • Una noche que involucre compañeras, pizzas y lenguas filosas jamás puede salir mal.

8 de enero de 2012

Magnate.

- ¡Muy bien, Alan, ya vas aprendiendo a caminar! Ahora podés dejar de ser un magnate para pasar a ser un hombrecito.
- ¿? ¿No querrás decir "primate", mamá?
- Ah... sí, eso.

Magnate...

6 de enero de 2012

Reyes Magos.

Así como Navidad por Papá Noel, la Noche de Reyes era todo un acontecimiento para mi. Recuerdo que me copaba preparando el pasto (que en mi casa había mucho, ya que hay un patio inmenso) y lo dejaba en un plato rojo especial para la ocasión. Al lado, un balde de agua le hacía el aguante al plato. Sí, un balde de agua, lleno, porque los camellos seguramente debían de tener mucha sed, si tenían que cabalgar (o volar, no recuerdo bien como era) desde los desiertos del lejano oeste oriente. Yo sentía mucha lastima por los camellos. Siempre me gustaron los animales y me preocupaba por su bienestar. Y estos Reyes o lo que fueran los usaban como transporte por todo el mundo. Yo miraba los camellos en los libros de ciencias naturales en el colegio, o en los libros de animales que me compraban mis viejos. Y pensaba que eran animales que debían de ser muy flaquitos y su joroba los podria cansar. ¿Cómo era posible que la sociedad protectora de animales no tomara cartas en el asunto? Era muy raro.
Entonces yo les dejaba un balde de agua, el plato con césped y esperaba lo mejor. Me iba a dormir pensando que unos reyes con vestimenta muy rara y camellos de verdad iban a estar en mi patio. Los Reyes iban a mirar mi casa, a mi durmiendo (re pedobears los Reyes) y dejarme mi regalito, sin chistar. Los camellos no iban a entender nada, pero iban a deborar el pasto, tomarse todo el agua del balde y ponerse a comer el pasto del patio, si es que no les alcanzaba con el pasto del platito. 
Y yo me levantaba a la mañana siguiente, saludaba a mis papás e iba directo a donde estaba el par de zapatos, el balde medio vacio y el plato totalmente seco. Mi regalo me estaba esperando entre los cordones de las zapatillas. Jamás se me ocurrió preguntarme (hasta el momento, cuando tenía unos 7 años) de dónde salían y porque. Me ponía contenta que por lo menos los camellos se fueran con la panza llena y la garganta fresca.
Hoy lo recuerdo y me echo a reír. Ahora que pasaron todas estas fiestas, que ya a esta altura no sé si llamarlas comerciales, sociales, etc, me pregunto si no sería mejor dejar que mi crío no crea en esas cosas. Agarrar y decirle "mirá, papi, la cosa es que no hay Papá Noel, no hay Reyes ni nada de eso, la que te doy los regalos soy yo, tu papá o tus abuelos. Decí lo que queres y listo". Por que el momento de la verdad es todo un tema. En los noticieros, cuando los periodistas ponen notas sobre Papá Noel que está llegando, y pasan las listas de jugueterías "sólo para que los Reyes Magos se den una idea de qué llevar" me cago de risa. "¿No les da cosa mentirles a las criaturas? No son idiotas después de todo, algún día se van a dar cuenta". Cuando yo me dí cuenta de que estas cosas no existían, tenía unos 9 o 10 años y le pedí a los Reyes que me trajeran un album de figuritas de Pokémon. Acá en la provincia había una crisis muy fuerte, antes de la del 2001 a nivel nacional. Las cosas estaban delicadas en casa, no estabamos pobres, pero no había plata para tirar. Y a mi me dijeron que no me sorprenda si no me traen lo que pedí, por la crisis, etcétera, y yo pensaba "no soy estúpida, se que las cosas no están del todo bien", y ese año los Reyes me trajeron una cajita de rompecabezas de Pokémon. No hay que ser muy genio para saber qué significaba. Y el "capaz se equivocaron" de mis viejos no me iba a hacer olvidar ese detalle. Significó el fin de mi infancia y el principio de afrontar que cosas como no tener plata para darle el gusto a tu hijo es una realidad que puede llegar a pasar.
Pero por otro lado está esa magia invisible de ser una criatura que se porta bien todo el año pensando que al final será recompensado. Esa espera por seres inexistentes, por regalos, por deseos a cumplir. Esa expectativa que tarde o temprano se hace pedazos, como casi todo en la vida. Eso es algo que veo que los niños de hoy no tienen, y me parte el alma a veces, porque vos ves a una criatura de 5 o 6 años tirándoles cascotes a los perros o a nenitas perreando al ritmo del reggaeton y de inmediato de ponés a pensar "en mi época, a ese/a, los Reyes no le hubiera traido un regalo".

31 de diciembre de 2011

Balance de Fin de Año (2011).

Salvo el olor a asado que emana de casas vecinas, el movimiento porque parientes que no vienen en todo el año aparecen por la periferia con sus autazos y su orgullo de haber podido salir de acá, y la compra masiva de bebidas alcohólicas como si fuera que el mundo se va a acabar, no parecería Año Nuevo. Se siente el olor a nuevo en el aire (bah, en realidad lo que se siente es el olor a achuras quemadas y a pollo a la parrilla).
Y ya a estas alturas lo único que queda por hacer para cerrar el año es el clásico balance de fin de año. No solía hacer esas cosas, pero en los últimos años me hice como fan de hacer una examinación a mi año.
Si tengo que describir al 2011 con algún adjetivo calificativo, creo que el que mejor se adaptaría sería "favorable". 
La verdad es que no tengo muchas cosas por las cuales quejarme. Si bien el año comenzó algo deprimente, porque estaba atravesando una depresión post-parto, ligeramente fué cambiando de tono. Pude lograr muchas cosas que deseaba, conocí personas maravillosas, afiancé amistades con otras, recobré viejos contactos y pude comprobar que ciertas decisiones que tomé sobre otros individuos eran acertadas. Comencé a salir más de mi caparazón. Me dí cuenta que no sólo soy la madre de un crío saludable y hermoso que ahora tiene 1 año y 1 mes, sino que soy mucho más, soy capaz de ser coqueta, de vestirme bien, sin perder mi escencia, que tengo voz propia y no tengo que depender de nadie para lograr mis metas. Pero siempre es bueno contar con alguien que te quiera ayudar.
Como saldo negativo, se podría marcar mi separación de N., el padre de mi hijo. Un suceso que hoy puedo decir que tuvo frutos positivos. Ambos lo necesitábamos. Pero el proceso fué doloroso. Nada mas triste que separarte de tu pareja de casi 4 años. Pero ahora quiero que tengamos una relación diferente y cordial dentro de todo, mas que nada por el nene. Él siempre será su papá y ese derecho lo podra ejercer las veces que quiera, yo jamás se lo voy a negar.
Pero mas allá de eso, no puedo evitar señalar que el 2011 fué un año muy bueno para mi. Pude crecer a diferentes niveles y me di cuenta que tenía capacidades que desconocía. Por ahí me saca que la gente siempre putee y diga "este año fué una mierda" y vos te fijás y dicen eso todos los años y yo no puedo evitar preguntar "¿qué tiene que tener tu año para que sea bueno?". Algo que voy a intentar hacer a partir de ahora es mirar las cosas desde una perspectiva mas positiva. Las pocas veces que lo hice, me dí cuenta de que funciona.
Espero que siga la buena racha.


Feliz Año Nuevo para todos.

30 de diciembre de 2011

'Things to do' 2012 version.

  • Sacar las materias de 1ro (5, no me voy a rendir con eso): Y no, las tengo que sacar, no solo por capricho, sino porque me cagan las correlatividades. Para diciembre del año que viene, las quiero a todas adentro y lo voy a conseguir.
  • Regularizar las materias a las que me anote y no abandonar ninguna: Hasta ahora, vengo abandonando por lo menos una materia de las que me anoto. No quiero que pase mas eso, ahora que tengo mas experiencia, me anotaré a un módico número de materias y las voy a cumplir a rajatabla, sin sobreexplotarme pero tampoco a vagar.
  • Leer 15 libros fuera del ámbito académico: Amo leer y me choca no tener tiempo para ello, ni capital para comprarme libros. Planeo hacerme socia de la biblioteca del Instituto el año que viende, donde hay bastantes libros interesantes. Quiero volver a retomar un viejo amor, la lectura.
  • Mirar 5 películas sin subtítulos: Ésto es más práctica para mis oídos que otra cosa. Quiero mejorar en fonética y es una buena manera de practicar. Lo hice como un trabajo práctico para una materia este año y me resultó interesante así que planeo repetirlo el año que viene.
  • Hacer que el 2do cumpleaños de mi crío sea aún mejor que el primero: El primer cumpleañitos estuvo bien pero... no deslumbró y me dí cuenta, no por la ornamentación y decoración, que estuvo a cargo de mi prima y madrina del crío, sino por la (poca) predisposición tanto de criaturas como de madres para prenderse en los juegos. Al final fué lindo pero no fué "woaaa". No quiero que vuelva a pasar eso el año próximo.
  • Mantener la regularidad en el gimnasio por 1 año: Por ahora voy 5 días a la semana, de lunes a viernes sin chistar, aproximadamente unas dos horas y no hay problema porque no tengo clases. Pero cuando estas inicien voy a tener que acomodar mis horarios para ir. Pero no quiero faltar ni un día, realmente me gusta ir al gimnasio.
  • Llegar a mi peso ideal (50 kg). Peso actual: 61 kg: No estoy muy segura de cuanto sea lo ideal a perder en un año exactamente. Puse 10 kilos porque es lo que necesito para llegar a mi peso ideal, que es de aproximadamente 50 kilos. Si puedo perder más, o si puedo perder en menos tiempo, bienvenido sea.
  • Poder realizar un buen disfraz para Halloween: Ésto es algo que me lo debo hace tiempo. Y ya tengo el disfraz en mente y todo. Necesito tiempo y ahorrar plata para materializarlo. Ésto mas que propósito es para darme un gustito personal.
  • Ir al cine 7 veces: Es impresionante lo poco que voy al cine. Y a pesar que hay pocas pelis que valen la pena, hay un par que me quedé con las ganas de ir.
  • Poguear en un buen recital: Desde que estaba embarazada no voy a ningún recital. El año pasado menos, había algo que no me atraía. Pero me volvieron las ganas de poguear. Va más allá de mi. Así que si se da un recital que valga la pena en esta ciudad carachenta preciosa (o al rededores), voy sin dudarlo.
Bueno, esas son las metas. Son bastante concretas, ¿no? Y si bien hay un par o 3 que son a largo plazo, el resto son más fáciles de completar a un plazo no mayor a 5 o 6 meses. Vamos a ver que tal me va. No son propósitos muy ambiciosos, sino lo que necesito para éste momento de mi vida. Y me siento bien con ello. Y me voy a hacer abdominales. Na, mentira.