Golpean la puerta.
Atiendo. Mi encantador Tío Porno.
(Todos tenemos ese "tío porno", que en las fiestas familiares se toma unos traguitos de más y se pone en modo acosador hacia las sobrinas más jóvenes).
Aborrezco con todo mi ser a este personaje.
Tío Porno―: ¡Hola, sobrina!
―:(...) Hola, tío.
Tío Porno―: ¿Está tu mamá?
―: No.
Tío Porno: ¿Y tu papá?
―:Tampoco, salieron juntos con El Crío.
Tío Porno: Ah... bueno, yo tenía que venir a dejar un papel (me entrega un pedazo de hoja con unos datos).
―: (Lo agarro) Ok.
Tío Porno: Ah, una cosita, ¿puedo usar tu baño?
―: (Dios, matame, matame ahora mismo) Sí, pasá nomás.
(Corro a buscar la llave y le abro la puerta. Muy a mi pesar).
Entra y sigue derecho, como que quiere salir al fondo.
―: (WTF!) Eh, tío, el baño está acá, a la derecha (nosé porque seguís de largo, viejo verde hijo de puta, no te voy a dejar ir al fondo).
Tío Porno―: ¡AH SÍ, DISCULPÁ! Estoy con mi cabeza en cualquier lado.
―: (Sí, con la cabeza en conchas) Já, no hay problema.
Un par de minutos después, sale de baño.
Tío Porno―: ¡Listo! Bueno, te voy dejando.
―: (Al fin, andate por favor, te odio) Bueno, yo aviso que viniste.
Tío Porno: ¿Cómo te fue en tus exá... (pasa un camión y no le deja terminar su rebuscada frase).
―: Bueno tío, nos vemos.
Tío Porno: (Hace el gesto más asqueroso que puede hacer alguien: me mira y se relame los labios y su saliva de viejo verde queda en su boca. Perdí el apetito por el resto del día) ¡Avisale a tu mamá entonces que vine, chau!
Esta persona nunca me va a caer bien.
(Algún día voy a contar como el Tío Porno me quiso caer en mis 15. Viejo asqueroso).
