La primera vez que usé esmalte de uñas, tenía unos 6 o 7 años y fué un regalo de mamá.
Era de color rosa pálido y lo aprecié mucho porque era el primer objeto "girly" que me regalaba. Para mi era toda una novedad.
Lo usé hasta agotarlo, obviamente.
Después llegó la época de la rebeldía y me compré un esmalte para uñas negro. Era todo un símbolo en esa época. Todas mis amigas y compañeras usaban esmalte negro y la que no, era una perdedora y era digna de ser quemada en la hoguera.
A la prima de un amigo incluso, no la dejaban pintarse las uñas de negro. Cuando me vió con mis uñas de color negro se enloqueció y aprovechando la lejanía de sus padres, me pidió mi esmalte prestado.
Ese esmalte también lo acabé rápido.
Pasaron los años y ya en la adolescencia pura, dejé de pintarme las uñas porque me parecía super embolante.
Ahora volví al vicio. Hace sólo 3 días tenía las uñas pintadas de amarillo y mi vieja me dijo: -¿Cómo podes pintarte en ese color tan horrible? Habiendo tantos otros colores mejores?
-¿Ah, sí? ¿Cómo cuales?
-Rosa, rosa suave, rosa fuerte, rosa pálido, rosa muerto...
-¿Me estás jodiendo?
Actualmente tengo las uñas de negro.
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13 de enero de 2012
Esmalte negro.
8 de enero de 2012
Magnate.
- ¡Muy bien, Alan, ya vas aprendiendo a caminar! Ahora podés dejar de ser un magnate para pasar a ser un hombrecito.
- ¿? ¿No querrás decir "primate", mamá?
- Ah... sí, eso.
Magnate...
- ¿? ¿No querrás decir "primate", mamá?
- Ah... sí, eso.
Magnate...
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3 de enero de 2012
No soy Susanita.
Quisiera que mamá deje de creer que no soy una mujer digna porque no me gusta limpiar. Quisiera saber de que está echa ella, a quién si le gusta limpiar. Ama fregar, lavar los platos, poner a andar el lavarropas, cortar el césped, limpiar el patio, bañar a los perros. Vos la ves y siempre está haciendo algo. La admiro. Y quisiera averiguar que clase de ADN hay en sus venas. Pero cuando quiere venir a contagiarme a mi su pasión por la limpieza no puedo evitar echarle flit. Y ella se indigna y dice cosas como "Cuando te vuelvas a enamorar de otro hombre y si llega a ser un tipo que quiere a una mujer con todas las de la ley, que limpie, cocine, lave, crie a los chicos y sepa como llevar una casa, vas al muere. Porque vos no sos una chica que lave, limpie, cocine. Yo no sé que va a ser de tu vida".
Y me rio y prefiero llamarme al silencio. Pero no puedo evitar pensar que, en primer lugar, yo no eligiría a alguien así. El hombre que yo elija sería cualquier cosa, menos convencional. En segundo lugar, no voy a ser tan pelotuda de engancharme con alguien así si veo que no es de mi tipo. Lo mismo el pobre pelotudo, si busca una Susanita y encuentra a una Mafalda mezcla con Rachel de Friends, lo primero que va a hacer es salir corriendo. Y en tercer lugar, no, no seré una mujer que sepa como llevar una casa, pero no soy menos mujer por eso. No querer barrer un día no me hace menos mujer. Y no es por hacerme la moderna. Es que no tengo ganas.
Dios, ¿a quién en la tierra le gusta limpiar?
Y me rio y prefiero llamarme al silencio. Pero no puedo evitar pensar que, en primer lugar, yo no eligiría a alguien así. El hombre que yo elija sería cualquier cosa, menos convencional. En segundo lugar, no voy a ser tan pelotuda de engancharme con alguien así si veo que no es de mi tipo. Lo mismo el pobre pelotudo, si busca una Susanita y encuentra a una Mafalda mezcla con Rachel de Friends, lo primero que va a hacer es salir corriendo. Y en tercer lugar, no, no seré una mujer que sepa como llevar una casa, pero no soy menos mujer por eso. No querer barrer un día no me hace menos mujer. Y no es por hacerme la moderna. Es que no tengo ganas.
Dios, ¿a quién en la tierra le gusta limpiar?
27 de diciembre de 2011
Espacio que rodea un núcleo cualquiera.
Hace un mes, cuando estaba en pleno preparativo de exámenes y demases yerbas, entre mis pensamientos nadando en un mar de planificación didáctica, la fonética inglesa y un buen helado de chocolate granizado, a mi vieja se le ocurre poner la tele. Mi crio de un año la perseguía agarrándola de las rodillas. Ella decidió sentarse y mirar el pequeño aparato que gobierna la vida de los adultos que no tienen ganas de aprender a encender una computadora. En la tele estaba Moria, no voy a decir su apellido porque todos sabemos de quién estamos hablando, ¿no? y el que no lo sabe vaya y prenda Infama de 17:00 a 19:00, es una orden.
A Moria me da gracia oirla porque todos le chupan las medias en los programas de TV. Conductores, wannabes de vedettes, rubias oxigenadas. Pero a ella no le importa. O capaz le importa y por eso mantiene la personalidad avasallante. Como sea, en una de sus eternas peleas, se le escuchó largar la siguiente palabrita: "periféricas". A modo de insulto, claro.
Yo me quedé pensando, después de cagarme de risa, lo confieso. Me pareció un insulto raro. "Periférica", ¿A qué se referirá? Si bien el significado inmediato era obvio, decidí consultar con la RAE (mirá lo que causa una simple palabrita que escuché de la TV) y me encontré con lo siguiente:
Sí, esa masomenos lo que había imaginado. Pero esta pequeña frase me quedó en la mente: Espacio que rodea un núcleo cualquiera. Rodea un núcleo cualquiera. Entonces el insulto de Moria quedaba medio en pelotas, de última, el núcleo rodeado por una periferia tampoco debe ser cualquier cosa.
Luego me quedé pensando que, de echo, yo también me volví una periférica. Vivo en una periferia. Así lo hice toda mi vida. Hasta que quedé embarazada y me fuí a vivir a las grandes luces del centro, con el padre de mi hijo. Pero esa historia terminó y volví a la casa de mis padres. En la periferia de la ciudad. Entonces eso me convierte en una periférica. Pero a diferencia de la señora Casán, yo no creo que vivir en la periferia y por ende, ser una periférica sea algo malo.
Y así es como la Periférica llegó a Blogger.
A Moria me da gracia oirla porque todos le chupan las medias en los programas de TV. Conductores, wannabes de vedettes, rubias oxigenadas. Pero a ella no le importa. O capaz le importa y por eso mantiene la personalidad avasallante. Como sea, en una de sus eternas peleas, se le escuchó largar la siguiente palabrita: "periféricas". A modo de insulto, claro.
Yo me quedé pensando, después de cagarme de risa, lo confieso. Me pareció un insulto raro. "Periférica", ¿A qué se referirá? Si bien el significado inmediato era obvio, decidí consultar con la RAE (mirá lo que causa una simple palabrita que escuché de la TV) y me encontré con lo siguiente:
periférico, ca.
periferia.
Sí, esa masomenos lo que había imaginado. Pero esta pequeña frase me quedó en la mente: Espacio que rodea un núcleo cualquiera. Rodea un núcleo cualquiera. Entonces el insulto de Moria quedaba medio en pelotas, de última, el núcleo rodeado por una periferia tampoco debe ser cualquier cosa.
Luego me quedé pensando que, de echo, yo también me volví una periférica. Vivo en una periferia. Así lo hice toda mi vida. Hasta que quedé embarazada y me fuí a vivir a las grandes luces del centro, con el padre de mi hijo. Pero esa historia terminó y volví a la casa de mis padres. En la periferia de la ciudad. Entonces eso me convierte en una periférica. Pero a diferencia de la señora Casán, yo no creo que vivir en la periferia y por ende, ser una periférica sea algo malo.
Y así es como la Periférica llegó a Blogger.
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