Ayer me voy a hacer el trámite para mi carnet de colectivo estudiantil, para viajar más barato y no tener que andar jodiendo con monedas. Y por más que el servicio sea una peste como siempre y encima tienen la caradurez de querer aumentar el pasaje, esa no es mi observación del día de hoy. Pongo el acento en que, a pesar de que cuando uno hace esta clase de trámites siempre se encuentra con individuos pintorescos (y esta vez no fué la excepción), me puso particularmente triste un pibito. Capaz habrá tenido unos 12 años. Hacía muchas huevadas y se revolcaba por el piso. Tenía una hermana, de unos 14 o 15. Daba la impresión de que tenía alguna disminución cognitiva. Después, con mi amigo A. caímos en cuenta que no. Él y la hermana estaban evidentemente drogados.
Y me quedé pensando que la vida tiene que ser tan garcha para que criaturas (porque capaz la hermana no, pero el niño ES una criatura, tenía no mas de 12 años) caigan en eso. No voy a soltar el discursito de nuestros padres de que "las drogas son malas" y blablaba porque sería caretearla. Todos somos grandes y sabemos en lo que nos metemos cuando caemos en eso. Pero si sos un pendejo... ¿cómo podés tomar en cuenta el daño que te estás haciendo? ¿Cómo podés discernir si lo que hacés te va a traer consecuencias? Dudo mucho que el niño en cuestión tenga en cuenta esas cosas para andar así por la vida. Y la preocupación mayor: ¿Dónde están los padres? Dios, ¿qué nos pasa?
Francamente estas cosas me suelen poner a pensar un poco en lo mas que estamos como sociedad. Los valores que ya no están. Las grandes mentes que fueron calladas, censuradas, violentadas. La inteligencia que se perdió, el proceso de destrucción que se inició hace 36 años con los militares al poder y que culmina acá, en una fila de una empresa de colectivo, con dos hermanos drogados con paco.
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24 de marzo de 2012
4 de enero de 2012
Disimular.
Qué te subas al bondi y te hagas el que no me ves, y mirás para otro lado y haces lo mismo cuando bajás es lo menos. Por lo menos podrías disimular mejor.
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