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15 de septiembre de 2015

Soy un puerto.


El otro día me puse a pensar(me) y compararme con un puerto. Con mucha frecuencia la gente pasa por mi vida, va y viene a displicencia.


Pero no todos se quedan.


Supongo que sí, soy como un puerto que da una cálida bienvenida sobretodo cálida, y no obliga a quedarse. No obligo a que nadie estanque sus anclas.



Supongo que simplemente no soy para el paladar de cualquiera.
Y eso me encanta.





11 de septiembre de 2013

Entonces llega (el sábado a) la noche.

Creo que estoy en condiciones de afirmar lo que antes parecía innegable. Lo que antes me desvelaba poder hacer. Lo que antes me generaba tantas sensaciones indescriptibles, tantos sentimientos de rebeldía,de emociones y candores.Tantas ilusiones. Lo que antes era mi única definición de "pasarla bien", no era posible admitir otra cosa.

Me aburre salir los fines de semana.

Bueno, a ver, veamos. No se si es tanto el echo de decir "me aburre". La verdad es que no me aburro (al principio) pero luego de determinadas horas, ya siento ese bicho que me dice "podrías estar en casita, escuchando música, con una buena peli bajada, en la cómoda cama de dos plazas heredada de Padre y Madre". Y ese bicho es mas fuerte que cualquier otra canción que suene en el boliche de turno al que vamos.

Pero la verdad es que me la baja estar en un boliche, llena de gente que no conozco, sudando la gota gorda (en invierno es un bajón salir, ¿dónde carajo pongo los abrigos? Acá no hay boliches con armario), enojada porque no salgo en las fotos pero si lo digo quedo como alta chiquilina boluda, y si salgo en las fotos es en la peor pose posible, con el peor ángulo.

Igual, vayamos por partes. Salir al boliche constituye un proceso de 3 partes. Las 3 partes igual de engorrosas. La primer cosa bajonera es (en el caso de las mujeres, no puedo hablar por los hombres) es la ropa y el maquillaje. ¿Que mierda me pongo, como me arreglo el cabello, con que zapato elegiré torturarme en esta ocasión? Todo para, cuando al fin elijo una de las tantas opciones, termine por no sentirme del todo cómoda con lo que elijo. "Quizás si elegía la otra camisa, o si me dejaba asá el pelo...". Pero uno nunca está lo suficientemente satisfecho con su aspecto.

Lo cual nos lleva al segundo aspecto: la guerra de egos durante la previa. Claro que esto es totalmente implícito. Pero cuando una llega al campo de batalla (la casa de la previa) sabe que está por largar la guerra. Especialmente entre chicas. Todas somos divinas y lo sabemos, pero ¿cual es la que mas resalta? ¿Cual tiene mejor ropa, mejores tacos, mejor TODO? Es realmente energía gastada al pedo intentar resaltar todo el tiempo, especialmente para salir. ¿Y al final, para que? ¿Para gustar al sexo opuesto? ¿Y que tal estar bien para una misma? Respeto que haya chicas que hagan de la "previa con las chicas" su deporte preferido. Yo soy mas la previa a lo macho: Alcohol. Sacame ese rimel de la cara, ¿dónde está mi birra?

Pero nada me frustra mas que el tercer aspecto: el lugar de reunión. Si es un bar, pub o algo mas tranquilo, zafa. Pero de un tiempo a acá, me enervan los boliches/locales bailables. Al principio es divertido, uno se prende, baila, etc. Pero conforme va pasando la noche, me pasa de ir sintiéndome alienada por una fuerza anormal que no se bien como describirla, pero me recuerda al bully del colegio que se metía conmigo, relegandome totalmente.

Creo que al final todo se resume a que me siento fuera de lugar en el ritual "preparación-festival de ego-noche de mierda". Me aburro. Me siento en un espiral de tristeza en un mar de gente. Y al final vuelvo a mi casa con una sensación de vacío. Un hueco en el pecho, mirando por la ventana del remis que me lleva a casa y preguntándome "¿Estás bien?" cuando la pregunta debería ser "¿Estas mejor ahora que antes de salir?"

Y la respuesta, inexorablemente, es no. No me siento "mejor" por haber salido. Quizás hasta me sienta un toque peor. Me divertí, la pasé bien al principio, pero no se que es eso que me atrapa y se apodera de mi al final. Probablemente sea la sensación de que si, que no pertenezco al lugar de cuerpos perfectos, caras bonitas que van a buscar algo de emoción. Quizás porque mis momentos de emoción pasan por otro lado, por otras cosas. Quizás no soy material de boliche, después de todo.

Igual hago un intento cada vez que salgo, por hacer que esto no se note, por divertirme, por sólo dejarme llevar. No es culpa de los demás, tampoco. Soy yo y mi poca predisposición  después de unas horas, de mantener mi estado catatónico hasta el punto de autodestrucción. Me quiero demasiado como para dejarme llevar por todo el ritual.

Entonces vuelvo a casa, ansiosa por hacer las paces con la cama de dos plazas, que me dice "¿Por que me abandonaste anoche? ¿Sabes la de series y pelis que te perdiste? La notebook y yo estamos muy enojadas con vos".

Y yo les digo "Sí, yo también".


8 de febrero de 2013

Tristeza de un sábado por la madrugada.

El sábado volví a salir después de un tiempo sin hacerlo. Me fui a una especie de pub con una amiga. Y nos estabamos aburriendo horrores.

Después de horas sentadas en la misma mesita, decidí dar una vuelta. Nadie conocido, tampoco es que esperaba que apareciese alguien. Cuando estoy volviendo de mi recorrido, un pibe me detiene y me saluda. Yo no tenía ni puta idea de quien era pero le seguí el juego y le saludé. Estaba con otro amigo y lo saludé. Conversamos un ratito y, como les dije que estaba con una amiga, me dijeron que nos invitaban bebidas.

Volvimos a la mesa. Mi amiga me preguntó que onda, si acaso los conocía y le dije que no. Que creía recordar a uno de ellos, el mas chico. Al otro jamá lo ví. Pero como le dije que nos invitaban unas birras, ella no puso objeción, je.

Hablamos un rato, y comencé a poner los ojos en el otro pibe. Era medio asiático (o tenía los rasgos por lo menos), me dijo que se llamaba F., que estudiaba Bioquímica y era instructor de artes marciales. Me hizo reir. Buena señal. Nos pasamos los teléfonosy me mandaba mensajes ahí mismo, dentro del pub. "¿Qué hacés que mirás tu teléfono todo el tiempo? ¿Esperás algún mensaje?" "No, pero así me pongo cuando estoy nerviosa", "¿Y porque los nervios?", "Nose, decime vos".

La noche terminó y yo estaba cansadísima, y este pibe se ofreció a acompañarme a tomar un remis. Seguía mandandome mensajes "Que linda te queda la campera que te pusiste, sos muy bonita". Flaco, me tenés enfrente, si querés decirme algo, decimelo en la cara. 

Me despidió con un "Espero que no se duerma el chofer", ya que cuando llegamos a la parada de remises a una cuadra, el tipo estaba dormido en el auto.

Le seguí mandando mensajes al día siguiente también. Él me invitó a tomar algo en la costanra. Decliné la oferta porque tenía que ponerme a estudiar al día siuiente.

Pasaron dos días y no me agregaba a Facebook. Raro. Un amigo me dijo que lo busque yo y vea que onda. Al fin la curiosidad me mató y lo hice. Lo encontré. Y me maté de risa cuando ví "Situación Sentimental: CASADO con Fulana de Tal".

Con razón no me había agregado. Ok, no todas las relaciones en Facebook son reales, pero el pibe la etiquetó en un estado diciendole cuanto la extrañaba y deseaba estar con ella. Y ella le respondió de la misma manera. Después volví a mirar y vi que aparentemente el chabón no es de acá. Es de Formosa, lo cual también quiere decir que es probable que la mina es cuestión esté allá. Y por eso le escribe esas cosas un sábado a las 5 de la tarde, mientras que a las 3 de la mañana del domingo se pone a coquetear conmigo.

Ayer me mandó un msj. "¿Hacemos algo este finde?". Mi respuesta: "Buenísimo, ¿la invitamos a la chica con la que tenés una relación en Facebook? Ja". No me respondió mas. (Bueno eso último todavía no pasa, pero si me llega a mandar otro mensaje, eso voy a responder). 

Cuanto fulano que se cree vivo por ponerle los cuernos a la novia hay dando vueltas, por Dió. 

25 de enero de 2013

Yo.

Durante todo el año pasado, viví una mezcla de pensamientos, razones y emociones que guiaran mi vida. Eso cae de maduro, pero también sentía que en el trajín, iba tomando cosas de los demas que me ayudaran a constituirme bajo una unidad autónoma. Un nuevo yo que emerja desde las sombras.

Creía que esto era necesario porque pasé demasiado tiempo en pareja. Antes, el yo se autodestruyó para dar paso a un "nosotros" que después se desdibujó, se hizo añicos. Entonces, apartir de eso, viví un año y tres meses intentando encontrarme otra vez.

Pasé por muchas cosas. Adquirí demasiadas características de otros, tanto positivas como negativas. En un momento estuve en un limbo grande y no sabía que paso seguir. ¿Cómo actuaría fulano, en quien me estaba apoyando para salir adelante? ¿O capaz el método de mengana fuese mas efectivo? No sabía para dónde ir, necesitaba un guión o algún director que me direccione a un objetivo. Por que yo sola iba a la deriba y nadie me ayudaba.

Llegué a pensar durante mucho tiempo, que nada de lo que yo hacía era por convencimiento propio. Que todo era por agradar a los demás. O para parecerme a los demás. Sin quererlo, volví a la adolescencia en donde sentía que nadie me queía y que si o si tenía que hacer lo que los demas dijeran, entonces vivía sometida en un mundo en el que me era imposible gritar lo que yo deseaba.

¿Y cómo me dí cuenta aquella vez, que eso no era vida? Porque quizás, no era que los demás me odiaran, sino era yo la que se odiaba y por eso no podía ver que las demás personas no querían hacerme daño. Sólo ayudar. Y yo no estaba entendiéndolo.

Lo mismo me pasó el año pasado. Yo había construido un mundo, una fortaleza, un "lugar feliz" que no era real. Pensaba que las personas, advirtiéndome, querían alejarme de la "felicidad", pero sólquisieron salvarme. Y cuando al fin lo descubrí, ya era tarde, y el dolor fue mucho mas fuerte que las advertencias de la gente que me quería. 

Me dí cuenta tarde, pero ya saben lo que dicen, mas vale tarde que nunca. Mi vida volvió a cambiar. Pero esta vez, ya no me apoyé en nadie completamente. Volví a redescubrirme, a saber y ser conciente de quien soy y que es lo que quiero. Y no sólo porque los demas me lo digan. Sino porque no puedo imaginarme otra cosa. No puedo imaginarme como el alma de las fiestas, la piba que se fuma un porro para ser cool, el juguete de todos, la moraleja de una historia sobre como termina cometer errores.

Yo soy yo. Soy la que pide perdón y dice gracias mas veces de lo necesario. Soy la que te va a joder para que veas una película que me pareció genial. Soy la que va a estar parada en un súper y va a pensar en comprarte un chocolate porque sí pero se va a arrepentir al final porque te merecés mas que eso. Soy la que no se siente cómoda en ropa ajustada, a pesar de que me luzca bien. Soy la piba tímida que lucha horrores para dejar de serlo, si es que me interesas. Soy la que muere por un libro nuevo casi todos los meses. Soy la que sufre en silencio, canalizando mis tristezas en lugares no tan populares, como es mi blog. Soy la que dejó de divertirse en fiestas si no está borracha. Soy aquella que quisiera que le des otra oportunidad. Para probar que lo que te hayan contado de mi es basura. 

Y que voy a seguir esperando. Hasta que quieras darmela.

Pero hasta ese entonces, no voy a desanimarme y voy a continuar siendo yo.

El martes fui a comprar ropa con mi amigo Ben. No tenía bien en claro que quería, así que recorrimos varios locales buscando algo que me llamara la atención. Lo primero que me gustó fue un vestidito azul precioso, estampado con flores, y detalles en broderí blancos. Entré a preguntar el precio, $180. Dudé y decidí que continuaía viendo en otros locales. A eso de las 6 mi estómago decidió que no podía segui buscando a menos que reciba alimento. Compramos chipacitos y un jugo y nos detuvimos a merendar en la plaza. Pasado éste trámite, continuamos mirando vidrieras. Entré en otro local dónde me llamó la atención un vestidito negro a lunares. Me lo probé. No era yo. Me quedaba bien, era divino. Pero era corto. MUY CORTO. No era yo... 

Decidí no comprarlo y continuamos recorriendo lugares.

No me llamaba nada hasta que ví EL MISMO VESTIDO, y si no era, era demasiado parecido. Entré a preguntar, $120. Me lo probé. Me miré al espejo a ver si lograba reconocerme. Y así fue. 

Este vestido es mas tranqui. Me llega hasta las rodillas. Y tiene flores. Es ideal para una cita. O para una tarde tranquila de verano.

Me lo compré sin dudarlo.  No voy a dejarlo abandonado porque no me representa. Todo lo contrario. En él pude verme, a mi, después de baanda de tiempo. Al fin. Puedo volver a ser yo otra vez. Por completo.




23 de octubre de 2012

De porque quiero amor.

Hasta hace poco tiempo, no estaba interesada en tener una relación seria. Acababa de salir de una y no quería volver a repetir los errores que habían echo que mi relación pasada acabe. Además que aún estaba bastante lastimada (aunque muchas veces no lo pareciera).

Como no quería nada serio con nadie, me involucré (quizás demasiado al final) con personas que tampoco buscaban lo mismo. Gente de la vida, gente al pasar, que fueron un gran consuelo. No podía estar mas tranquila, sobre todo al ver que esta gente jamás en sus remotos sueños me darían bola.

Pero he aquí la cuestión, me enganchaba con esta gente, para estar segura de que no iban a enamorarse de mi. Así tenía una especie de garantía, cuidándome, protegiéndome de no conseguir a alguien que me acompañe.

Porque no era lo que yo quería.

Hasta hace poco, comencé a cuestionarme esta decisión. ¿Realmente puedo ser alguien tan fría? Sí, de echo puedo. Los sentimientos están, muertos, enterrados, pero están, eso dije la entrada anterior.

Ayer me enteré que mi promedio en Gramática 2 muy probablemente no me alcance para regularizar la materia. Es muy posible que tenga que re cursarla el año que viene. El dolor y la desazón se apoderaron de mi persona. ¿Cómo es posible que me haya vuelto tan frágil? 

Y es ahí que me dí cuenta. Afrontar los problemas sola, no es lo mismo que afrontarlos con alguien. Si yo tuviese a alguien de confianza a mi lado, quizás las penas podrían ser mas pasajeras. Quizás podría reconfortarme, decirme que todo va a estar bien, que puedo salir adelante, porque soy capaz de ello. Lo soy. No necesito que nadie me diga eso. Pero quiero que alguien me diga eso. 

Al fin entiendo. No quiero una pareja para olvidarme de otra persona. Ni para aparentar que tengo una vida feliz y llena (de echo la tengo), o que soy alguien mas feliz por tener alguien a mi lado. Me dí cuenta de que necesito, tengo que volver a creer en el amor. He vivido dentro de tanta mierda este último año, que me pongo a pensar "No puede ser. ESTO no puede ser". No puede ser que la gente de mierda, que lastima, hiere, denigra y subestima al otro gane. No puede ser que la maldad gane. Esto en lo que vivo, destrucción, envidia, celos, no puede ser todo lo que hay. 

Por mucho tiempo no quise ser arrastrada por el amor porque pensé que me haría débil. Por mucho tiempo estuve enojada con el amor porque me dio una familia maravillosa para después quitármela. Pero no fue el amor quien me la quitó, fui yo misma. Fuimos nosotros mismos, auto-destruyéndonos  El amor no tiene la culpa de las malas decisiones que tomamos, solo nosotros. Ahora lo veo. El amor es el motor que te impulsa hacia el otro, a querer estar bien. Por eso hoy digo: Basta de relaciones auto-destructivas.  Basta de perder el control. Basta de dejarte pisotear por basuras. Vos vales mucho mas que eso y tenes derecho a encontrarlo y conservarlo. Y no por nadie más, sino pura y exclusivamente por mi. Creo que por fin entiendo lo que el sueño del bondi perdido está intentando decirme.

Necesito creer que la vida puede volver a ser buena.

19 de octubre de 2012

Two Kinds of Happiness.

Volví a tener ese sueño. 
El del bondi. 
Diferente ubicación, distintas personas al rededor, pero la misma idea.

Estoy en la parada del Instituto, esperando a que venga un bondi a llevarme a casa. Vienen, paran lejos de mi, les hago señas de que esperen pero no lo hacen. Y se van. Se alejan de mi, como si fuese una rata maloliente en una reunión de señoras para tomar el té.

Me desperté muy mal la mañana de ayer y durante todo el día me puse a pensar que podrá significar. La interné me dijo que el colectivo simboliza un cambio uff, otro mas y van, paren con los cambios, ya aburren y el echo de no poder "tomar" el cambio, quiere decir que hay algo que estoy dejando pasar, para que ese cambio no tome lugar.

Si bien es algo muy general, solo logro asociarlo con pocas cosas. ¿Situaciones? ¿Personas? ¿Cosas? Mi cabeza es un limbo. La verdad es que no se lo que quiero. Las últimas dos semanas me planteé la idea de dejar este estilo de vida nómade e intentar asentar cabeza otra vez. Pero la realidad es que no estoy muy convencida de ello. ¿Cuál sería el verdadero motivo? Me puse a pensar y creo que sólo quiero establecerme para sacar a alguien de mi cabeza. ¿Es un motivo válido, si sólo lo hago por eso y no porque es algo que yo misma quiera? Sin embargo  no puedo estar así, sin saber que hacer. Y al no saber que decisión tomar, me sumergí en el estudio dos semanas, en las que no pensé (o mejor dicho, pensé pero no tanto) en todo lo que no sea estudiar.

Pero ahora, evidentemente el subconciente quiere que me deje de pelotudear y no enfrentar mis problemas, y ansía que tome una decisión. Es difícil. ¿Qué querer?

Hace un año estoy sola, sin pareja. Fue un año con cambios enormes, no sólo en mi físico (recuperé mi cuerpo de antes de quedar embarazada), también en lo emocional y en el modo de percibir las cosas. Probé muchas cosas, volví a salir. Me divertí bastante. Conocí a muchas personas, a otras las volví a conocer y a un grupo les pegué una dulce pero sonora patada en el trasero. Fue un hermoso y caótico año. Pero, como todo lo bueno, estoy ingresando en una declive. ¿Realmente quiero que toda mi vida sea así? No.Va a llegar el momento en que voy a querer dejar de ser un agente libre. Yo también tengo sentimientos, enterrados, pero están ahí. También quiero sentirme querida, cuidada. También quiero que me abracen cuando todo esté mal, que me regalen un chocolate por un cumplemes. Quiero poder tomarle la mano a alguien sin que esa otra persona la dirija de sopetón a su entrepierna (sí, me ha pasado). Quiero ser el todo de alguien. 

Estoy harta de ser ignorada, y muchas veces ni siquiera por chabones que me chupan un huevo o "touchs and go". Justamente son eso, así que ni me interesan. Me cansa ser ignorada por personas que me importan, personas que considero amigas y he llegado a incluir en el rango de "hermanos y hermanas". ¿Qué acaso no merezco ser un poco mimada yo también?

Entonces he aquí que me encuentro ante la gran decisión. Son dos tipos de felicidad. Por un lado el placer, por otro lado el compromiso, como dirían los Strokes, son dos tipos de felicidad bien diferentes. Pero aún así, no me termino de decidir, ni por una, ni por otra. Tanto que me quejo del gataflorismo, al final yo también soy víctima de él. Supongo que no se le puede escapar a la contradicción de vivir en una situción y anhelar otra distinta. Lo único que se, es que depende de lo que yo haga (o deje de hacer). Creo que es lo único que me deja tranquila. Al menos, hasta que decida qué hacer. O un momento de luminosidad me saque de la incertidumbre en la que vivo, porque la verdad es que, en este momento, no tengo ni puta idea.