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2 de diciembre de 2012

Motivos para enamorarse.

― Pero ¿por qué te fijaste en mi?
― Porque sos raro. Sos un chico raro. Ni bien te ví, lo noté y por eso me llamaste la atención. Algo en tu cara, en tus facciones, en tu pelo enredado y enmarañado me hacía llegar una oleada de algo familiar. Como algo que me remitía a casa.
Capaz lo que me gustó era esa sensación que me hacías llegar de no parecerte a los demás en absoluto. ¿Cómo explicarlo?
Me gusta que no te pareces a nadie del círculo de gente que frecuento. Me gusta que no sos del todo lo que aparentas. Me gusta como usas el humor para zafar de situaciones incómodas, porque es un humor que yo también uso. Me gusta como te amañaste para hacer que yo te compre un fernet. Creo que podría llegar a gustarme la música que escuchás  también, si me pusiera a escucharla, aunque tengamos un 20% de gustos similares en ese aspecto. Pero me gusta la música que hacés. La que creas con tus manos cuando te calzás la guitarra. Me gusta tu nariz... me gustan tus cachetes. Me gusta que no tenés una sola foto donde tengas una cara normal. Me gusta tu estilo y me gusta que hayas ido a encararme cuando yo no me atrevía. Por momentos, podrías tener un aire a Adam Sandler en The Wedding Singer. Me gusta que tuviste las agallas de decirme "hipster" (aunque no lo soy). Pero de todo, ¿sabés que es lo que más me gusta? Me encanta como te ponés cuando mirás una película. Te sentás derecho y con los ojos de frente a la pantalla. Por el resto de la peli, sólo te volviste a mover un par de veces. Y el resto del mundo desaparece y es como que quedás vos sólo frente a la pantalla. Puede haber gente moviéndose, cambiándose de lugar, entrando o saliendo, ruidos, distracciones. Pero a vos nada te saca de la peli. Nada.
Y eso me gusta mucho.

Te juro que si hoy me repitieras la pregunta, te respondería todo esto en ves de ese insulso y tímido "nosé".


22 de octubre de 2012


¿Qué pasó con la caballerosidad? ¿Sólo existe en las películas de los '80? Quiero a John Cusack sosteniendo una radio afuera de mi ventana. Quiero cabalgar sobre una cortadora de césped con Patrick Dempsey. Quiero a Jake, de 16 Candels esperando fuera de la Iglesia por mi. Quiero a Judd Nelson arrojando su puño en el aire porque sabe que me tiene. Por una vez quiero que mi vida sea como una película de los '80, preferentemente una con un número musical realmente impresionante, sin razón aparente. Pero no, no, John Huges no dirigió mi vida.


Olive Penderghast, Easy A (2010).    



19 de septiembre de 2012

20 de marzo de 2012

Tiempo a solas.

Tener un tiempo a solas, con vos, te saca muchas cosas provechosas. Tenés tiempo para conocerte (más), o desconocerte en absoluto.
A mi me pasa que desde hace un buen tiempo que (sinceramente) no tengo a nadie al rededor. Cero chongos, cero compañía masculina o femenina. Es como que sin querer dejé (o dejaron) todo de lado. Son cosas que pasan. Y es lo que toca. Pero me asombra la capacidad de imaginarme cosas con personas, imaginarme escenarios, posibles escenas con alguien más. Sé que la vida no está echa para que la vivamos solos. Quizás por eso anhelo algún tipo de compañía.
Una escena que recorre mi mente muy a menudo es yo cayéndole en la casa a, pongámosle, Sujeto X, con los ingredientes para hacer una tarta de manzana. Él me abre la puerta, yo me adelanto. Dejo las cosas sobre la mesa, nos ponemos a charlar, él me prometió pastas así que yo hacía el postre. Nos ponemos manos a la obra, cenamos, comemos postre, miramos una película y el resto ya se lo imaginan.
Imaginar no cuesta nada y no se puede decepcionar con una fantasía. El problema es cuando la fantasía se comienza a apoderar lentamente de la realidad. O quizás no, no sea un problema, ya que no hay absolutamente nada en juego.
La soledad nos tiende trampas.

4 de marzo de 2012

C:

"hey
como andas tanto tiempo".

Nosé si putear porque ya sé que esto podría ser el inicio del mismo círculo vicioso, o sonreír porque cuando me hablaste, me acordé de tus mejillas coloradas y tu piel que se incendiaba de la nada.

Y quedé así: "C:"