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30 de agosto de 2013


"Repetimos cosas en la vida. Y a veces llegas a un punto en el que pensas 
'¿Soy yo el problema?'
Y la respuesta es
'¿Puedo cambiar?'
Es un estado de ansiedad no saber quien sos
y estar peleando con las cosas que vos hacés
y que no te gustan."


6 de enero de 2013

Ante de la función de cine.

"Había terminado la triste charla que mantuvimos antes de la función. No quedaba nada, excepto el silencio de dos personas que no saben que decirse. A lo lejos, una chica exclamaba tener 18 años".


― ¿Por qué mentía así?

― Todos mentimos un poco de vez en cuando.



Esa fue la última vez que te hice reír.




3 de octubre de 2012

Esa mirada.

No son esas miradas de deseo. De tu alma pidiéndome más, porque está insatisfecha. No son esas miradas casuales, de mitad de charla, cuando tus pupilas se posan en las mías. No son esas miradas pudorosas de cuando estamos desnudos, ni las miradas dadas cuando terminamos enredados en los brazos del otro. Tampoco las miradas pasajeras y fugaces, rápidas para no ser detectadas ante los demás. Ni siquiera las pispeadas escurridizas acompañadas de sonrisas pícaras.

Es esa mirada, cuando tu semblante está serio. Tu alma desarmada y tus labios cansados. Me mirás, fijo, como diciéndome "estoy cansado, lo único que quiero es paz". Me mirás medio resignado, como examinándome e intentando leer a través de mi. Es una mirada sincera. Quizás lo único sincero que alguna vez obtenga de vos. Estos momentos de unión no fueron muchos (los puedo contar con los dedos de una mano), pero están, pasan.

Y esas son las miradas que me hacen mantenerme ahí, al borde, expectante. Es mi única recompensa, lo único que saco de todo esto y por lo que aún me mantengo en esa situación. Colgada del anhelo, de la ilusión que me dice "Capaz que sí. Capaz, haya algo que esperar".



1 de agosto de 2012

15 de julio de 2012

Piedra, papel, tijera (lagarto, Spock).

[Tijera]


Una era la tijera, porque con ella cortaron. Por los motivos que fueren, te seguía carcomiendo el cerebro, cortándotelo, en pedazitos. Te absorvió, te desintegró, para dejarte relegado a pedazos de tu ser. Retazos del que solías ser. Desparramados por la calle, sin culpas. Ambos se destruyeron, se dividieron, se absorvieron mutuamente. Se anularon. Hasta no quedar nada, sólo tristeza.


Después de eso, nos encontraste a nosotras (pobres pelotudas).


[Papel]

La Otra fue el papel. Llegó y con su suavidad (nada que ver con Una) te cubrió igual que al papel. Igual que la seda, suave, te ilusionó y te pintó un mundo distinto. Te envolvió, te cuidó, como un niño indefenso (aunque no lo eras). La Otra no era autodestructiva como Una, todo lo contrario. Tenía ganas de construir, de crear algo junto a vos. Algo que perdure y que quede impreso. Vaya a saber porque vos no creíste lo mismo.




[Piedra]

Como con ella era todo dulzura, yo me volví tu piedra, ¿no? Conmigo eras todo lo que no podías ser con las demas. Conmigo eras vos. Duro, raras veces sonriendo. Debí haberlo advertido en ese momento. Con nosotros, todo era muy concreto, nada de grises. Blanco o negro. Pocas palabras. Lo nuestro era llenar el vacío provocado por la soledad. No había lugar a dudas.


Pero en esta historia, ni el Papel, ni la Piedra, le ganaron a la Tijera. Mas que nada porque proyectaste en nosotras lo que no pudiste tener con Una.


Pero al final, la (re)elegiste a ella. Y hay que aceptarlo.


¿Y porqué le sumamos a Lagarto y a Spock? Porque quien sabe que mas bichos (que no me enteré) te comiste en el proceso.





14 de julio de 2012

(No) Me soprende.

Con qué facilidad, las personas se desprenden 

de algo que consideraban [preciado]. Cómo si nunca hubiese existido. 

Ignorándolo, 

no pensando en ello, arrollándolo como un

pedazo de papel abollado, que ya no sirve mas que para 

limpiarse el culo.




11 de julio de 2012

Horóscopo.

Cómo me gustaría vivir en el mundo de los horóscopos, donde todo siempre está bien, todo es positivo y si alguna vez encontrás algo malo, te lo disfrazan bajo una prosa elegante.

1 de julio de 2012

#Resaca.

 A veces podría jurar que el dolor es necesario. Que nos hace un poco mas humanos. Y que sin él, la vida sería muy aburrida.

Por eso, cada vez que me toca sufrir, me digo a mi misma que es lo que elegí. 


Durante mucho tiempo, viví una vida libre de dolores. Al menos dolores en el modo convencional. Es muy diferente sufrir penas en compañía que hacerlo sola. Sin compañía sentimental mas que la de los amigos. Que nunca se comparará a la dulce compañía de alguien con quien compartís una danza hormonal de intimidad.


En ese tiempo, tuve problemas "de pareja", que hoy, parecen los problemas que tenía Mafalda cuando no quería tomar la sopa.


A partir de mi alejamiento de mi ex, volví a estar sola. Pero SOLA de verdad. No en el sentido sexual. Pero si el de intimidad y conexión real con otra persona. 


No encuentro a nadie que llene ese vacío. Y me di cuenta que el problema principal es que no se si quiera que alguien llene ese vacío. Me encuentro bien como estoy.


Lo cual no quita que de vez en cuando, me sienta sola.


Yo creo que esos momentos de soledad representan el dolor que significa estar vivo. ¿Quién mas que uno se auto-banca cuando las cosas van mal? ¿Quién mas que uno se boicotea cuando está a punto de mandarse una cagada y sabe que lo que está haciendo está mal? ¿Quién mas que uno se alegra cuando logras un objetivo? ¿Genuinamente? Nadie. Sólo vos. Sólo uno está allí cuando recibe al cuerpo, lleno de baches, de tristezas y de euforia pasada una vez que la noche se acaba. Sólo nuestra alma, dispuesta a nunca juzgarnos, sólo indicarnos lo bueno de lo malo. Sólo nuestro ser, repleto de calóricas bienvenidas al lecho de soltería.


¿Es la soledad algo malo? No cuando sabés que podés contar con ella.


Que no es tu enemiga y que, muchas veces, te salva de situaciones inconvenientes.


Y que, por sobre todo, siempre va a estar allí. Para recordarte que, el que cuenta, sos vos.

15 de junio de 2012

Quererme.

Toda acción debe tener una reacción.
Siguiendo esa lógica, es que decido dejar que el lindo lío quede en eso.
Ayer salí de un taller literario y pensé en ir a La Reina, comprarle brownies, masitas, pepas, etc y llevárselas al kiosko donde labura.
Estaba caminando cuando me dí cuenta que no.
No.
Eso es de novia.
Yo no soy su novia.
No puedo ponerme en ese lugar, a menos que él me ubique allí.
Y, ciertamente, no lo hace y creo poco probable que lo haga.
Me ví entonces, considerando perder mi tiempo y mi plata en otra persona que no soy yo.
Otra persona a la que le chupa tres huevos mi existencia, excepto cuando le conviene.
Lo cual no está mal, sino fuera porque le dí mas importancia de la que debiera tener.
Así que me dí media vuelta y me compré ropa.
Para mi. Para nadie más.

24 de mayo de 2012

Me levanté sintiéndome diferente.
Desayuné café con leche.
Me vestí con un saco rojo y salí a la calle.
Afuera, nublado.
Frío.
Gris.
Olor a lluvia.
Sin nadie con quien jugar.
Me miré a un espejo y me sentí como de 16 años.
Dejándome llevar por el camino.
Adentrándome a la cueva.
Guiada por el conejo blanco.
Llenandome de ciudad.
Llenando a la ciudad de mi.



15 de mayo de 2012

Redención.

redimir.
(Del lat. redimĕre).
1. tr. Rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante precio. U. t. c. prnl.
2. tr. Comprar de nuevo algo que se había vendido, poseído o tenido por alguna razón o título.
3. tr. Dicho de quien cancela su derecho o de quien consigue la liberación: Dejar libre algo hipotecado, empeñado o sujeto a otro gravamen.
4. tr. Librar de una obligación o extinguirla. U. t. c. prnl.
5. tr. Poner término a algún vejamen, dolor, penuria u otra adversidad o molestia. U. t. c. prnl.

Salí de clases con una compañera. Le acompañé a tomar el bondi y no se callaba entonces yo también me puse a hablar. Cuando se fué, en vez de volver a la biblioteca a estudiar, decidí irme a la costa. Caminé las 5 o 6 cuadras hasta el río. Hacía frío, eran las 9 y media de la mañana. Gente trotando, gente tomando mate con bizcochos, gente despreocupada. Y yo, con mi campera larga negra, mi mochila y mi música, me quedé mirando la inmensidad. Bueno, no es el mar, es el río Paraná, pero es lo mas cercano a un rejunte de agua que te inspira a pensar cosas poéticas y tener momentos bohemios.

Prendí un pucho y me puse a pensar en lo vivido hasta acá. Ver parejas con sus hijos me hizo pensar que yo no estoy así. Debería, pero no. Por un momento me quedé shockeada y sin poder moverme ante la idea de que la mia no es una familia feliz, es una familia resquebrajada, con la madre por un lado, el padre por otro y El Crio, creciendo sano pero sin la noción de "familia feliz" con la que yo crecí. Luego de meditarlo un poco, entendí que seguía siendo la mejor decisión que pude haber tomado, bajo las circunstancias actuales. Por mucho que haya amado a mi ex, no es ni por asomo la persona con la que puedo contar en este momento para armar una familia. Y está bien. No se puede obligar a nadie a ser lo que no es. Reconozco que hubo muchos errores, de parte de ambos lados. Aún así, ahora estamos mejor.

Seguí caminando, en un mar de pescadores y personas solitarias. En este tramo y al son de la música, pensé en la vida que llevo. Estudio, la familia, las salidas, los chongos, los amigos, las amigas. Los descubrimientos y los cambios. Uno de ellos es que, aunque me haya jurado y re jurado que jamás pasaría, comencé a tener amigas mujeres. Más de una. Capaz porque me dí cuenta que al contrario del prejuicio que dominó mi vida entera, las minas (que te conocen a fondo al menos) no te juzgan tanto como los hombres. Me pasa de poder hablar libremente con mis amigas y sin tapujos, mientras que con los amigos hombres, no tanto.

Pasé por el zoológico y llegué hasta la Vírgen que está emplazada en la Costa. Me acerqué, admiré la claridad del agua bendita y sentí un impulso animal de zambullirme de cabeza en ella. Sin embargo solo hundí mis dedos inocentemente en la fuente y los pasé por mi frente. Caminé unos poquitos pasos más y llegué a la Vírgen. Le ofrecí una oración y esperé por algo que no llegó. Así que me quedé a descansar un rato en un asiento. De la nada, comenzaron a llegar muchas personas que me imitaron. Se pasaban el agua bendita por la frente persignándose y luego le ofrecían una oración. Observando en silencio, llegué a la conclusión de que, por más que no nos guste, uno a veces necesita creer en algo, aferrarse a ello y no soltarlo. Pero no porque los demás lo hagan, sino por que a uno mismo se le cantó y le nació. Eso es la verdadera fé.

Huí de allí, me crucé para el anfiteatro donde a un costado hay un carrusel. Subí al anfiteatro, y ví a un jóven, leyendo un libro. Le observé y le rodeé con mis ojos. Después seguí mas allá con la vista y ví un adorable grupo de ancianos tomando sol. Casi les pido un mate, pero decidí escapar una vez mas.

Y así llegué, finalmente al parque, lo crucé y llegué a la parada para finalmente tomar mi bondi. La gente, los paisajes, todo pasó a formar parte de mi pasado inmediato. Los olores, los sabores, el río. Entendí que, después de casi 7 meses de buscarme a mi misma, no necesito hacerlo mas. Yo soy yo, con todos mis rayes, mis defectos y mis ingenuidades. Necesitaba transitar ese trayecto para ver las cosas cotidianas desde otra perspectiva. Estuve tanto tiempo intentando alejarme de mi vieja yo, que no me dí cuenta que mi escencia nunca se va a esfumar. Sí se van a agregando características y todo puede vivir en armonía dentro de mi personalidad. Y también entendí que, al final, siempre vamos a ser mi alma y yo, deambulando por el mundo. Pasará mucha gente, MUCHA gente. Pero siempre quedará ella. Para hacerme compañía. 

13 de mayo de 2012

Las 22 etapas de una buena borrachera.


ETAPA 1. Balanceo leve.
ETAPA 2. Balanceo fuerte.
ETAPA 3. Exaltación de la amistad y el parentesco.
3.1 Mutuas gracias y virtudes
3.2 Yo te quiero como a un(a) hermano(a)
3.3 Antes me caías mal, pero ahora...
ETAPA 4. Cantos alegóricos y bailes regionales.
4.1 Fuera inhibiciones.
ETAPA 5. La demostración de la verdadera situación entre los sujetos
5.1 "En realidad siempre me gustaste...."
5.2 "Es que yo no quiero ser solamente tu amigo/a".
ETAPA 6. Aumento de la temperatura y acoso sexual.
6.1 Autopresentación con desconocidos.
6.2 Llamadas reveladoras a los(as) ex: "No puedo dejar de pensar en ti".
6.3 Miradas de odio a quién dejó al amigo(a).
ETAPA 7. Revelación de la verdadera personalidad.
7.1 El depresivo.
7.2 El alto chamuyero.
7.3 El simpatías o mil chistes.
7.4 El superdotado.
7.5 El políglota.
7.6 El corriente.
7.7 El trotamundos o viajero.
ETAPA 8. Degradación del idioma.
ETAPA 9. Maldiciones contra las autoridades estatales, policiales, militares, académicas, eclesiásticas, etc.
ETAPA 10. Autosuficiencia moral y económica.
10.1 Entiendo todo perfectamente.
10.2 Yo pago.
10.3 Yo conduzco.
10.4 Estoy bien.
ETAPA 11. Transmisión de la culpabilidad .
11.1 Algo le echaron al pomo...
11.2 Es el hielo, algo le pusieron.
ETAPA 12. Repentina pérdida del equilibrio
12.1 Caída libre o resbalones.
ETAPA 13. Caída del sistema o quiebra absoluta.
13.1 Ya estoy hasta la pura ma...
ETAPA 14. Destrucción del inmueble.
14.1 Pérdida total de la memoria. Sentado(a) en el bar con cara de destruido(a)
ETAPA 15. Difícil desalojo del inmueble
15.1 Yo no me quiero ir del antro... ¡estoy bien! ¡me tropecé nada más"
ETAPA 16. Devolución de la botana.
16.1 Abrazo al ídolo de porcelana (inodoro)... o donde se pueda sostener.
ETAPA 17. Haciendo tierra o tirando el ancla.
ETAPA 18.Taquicardia y delirio de persecución.
ETAPA 19. Amnesia, pérdida de valor moral y juramentos posteriores.
19.1 ¿Qué soy novio(a) de quién?
19.2 ¿Qué besé a quién?
19.3 ¿Qué me acosté con quién?
19.4 No me acuerdo de nada...
ETAPA 20. Recuento de los daños.
20.1 ¿Y mi teléfono?
20.2 ¿Quién me quemó con un cigarro?
20.3 ¿Y este moretón?
20.4 ¿Las llaves?
ETAPA 21. ¿Porque les hice caso? Mejor no hubiera ido...
ETAPA 22. No vuelvo a tomar... (clásico).

Pasé por las que están resaltadas. Ups.

8 de mayo de 2012

La locura (ya fué).

Esta vez la locura duró menos.
Y así, cada vez que vuelva a suceder, irá durando menos.
Y menos.
Hasta que al final, la locura sea inexistente. 
Y me pase a no importar más que el ruido de la puerta del remis que dejé al irme de tu casa.
Nada. 
Porque estoy harta de sentirme como el peor de los errores.