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14 de julio de 2012

(No) Me soprende.

Con qué facilidad, las personas se desprenden 

de algo que consideraban [preciado]. Cómo si nunca hubiese existido. 

Ignorándolo, 

no pensando en ello, arrollándolo como un

pedazo de papel abollado, que ya no sirve mas que para 

limpiarse el culo.




3 de junio de 2012

De porqué soy una pelotuda.


Ayer me pasé todo el día en la PC. 12 horas para ser exactos, frente a la pantalla. Una extraña razón me obligaba a mantenerme ahí, expectante que algo pase. No sé bien qué, pero algo me jalaba, me tironeaba la remera, me decía “no te vayas, no me dejes. ¿Cómo te vas a ir? Con tanto alrededor para disfrutar, para sufrir, para reír”.

Me maté mirando videos en YouTube, leyendo blogs, noticias, escuchando música. Inclusive grabando, me puse a cantar. Afuera llovía y ese estado de agua que cae sobre el techo de la casa me daba a “melancolía”, melancolía en su estado más puro. O boludez, como mejor lo quieran definir. Lo cierto es que es medio triste que nada me impulse a dejar Internet. Pero tampoco me importó, o sea no había nada afuera tampoco. No hay nada. No tenía fuerzas de nada, ni ganas. #todomechupaunhuevo mode on.

Las jodas se cancelaron por la lluvia lo cual mermó aun mas mi estado de ánimo. Seguí mirando cosas, leyendo cosas, chateando con gente, para salir de la rutina cibernética (qué irónico). Tampoco. Y esa persona que quiero que me hable no me da ni pelota. Se puso a hablarme mi ex. Últimamente me habla mucho más y yo le seguía la corriente, hasta que me di cuenta que, dada las circunstancias, podría malinterpretar las cosas. Entonces dejé la charla. Hablé (como siempre) con M. un chico, amigo de mi ex, con el que hablo desde Enero por ahí. Recientemente me di cuenta de que, por más que intente negarlo, algo hay. Algo siento. Pero sé que él no siente lo mismo por mí. Y está bien, es al pedo. Pero hay algo más que me enoja: los pocos huevos del pibe. En lo que llevo hablando con él, le gustaron dos pibas, por ninguna se animó a hacer nada y se sienta a llorar y putear, pero hacer algo nunca, eh. Y esa actitud, es re yo, para con él. Me molesta ver en él lo que me pasa a mí.

Por más que me quiera jugar de superada, por más que quiera aparentar madurez, me pasa por las pelotas. He gustado de personas en este tiempo, y me jode terriblemente que no sientan lo mismo que yo. Que a la primera de cambio, se alejen, se vayan, así como llegaron, de la nada. Me jode, por más que quiera ocultarlo, ¿por qué? Porque tengo el ego terrible de que no me eligieron a mí. ¿Por qué? ¿Qué tengo yo de terrible, que no me pueden elegir a mí? ¿Qué se van con otra? ¿Mi aspecto? No soy muy agraciada, no soy Beyonce viste, pero algo tengo. Estuve tanto tiempo tapada por mi falta de autoestima, que últimamente estoy intentando cambiar eso y decirme “Si loco, soy linda, me arreglo, me visto bien y no estoy nada mal” ¿Cuál es el problema?  Mal no me va con esa actitud, por eso decido mantenerla. ¿Y este gilazo de cuarta se piensa que no soy lo suficientemente buena para sus gustos, sus estándares de belleza exagerados? Perfecto, chúpame el dedo y andate por dónde viniste. ¿Qué es entonces? ¿Mi cuerpo? ¿Mis estrías? ¿Mi hijo? No puedo hacer nada contra esas cosas, forman parte de mi vida y no las puedo separar. ¿Qué es lo que asusta entonces? ¿Mi ex? ¿Le tienen miedo a mi ex? Bueno, déjenme informarles algo: Mi EX es mi EX por una razón. Ya no estamos juntos así que no le tengan tanto miedo a la situación.

Y entonces ahí caigo: no se la juegan por mi porque no quieren. Simplemente por eso. Porque no me tomaron lo suficientemente en serio o piensan “mah, si, no importa”. Pero adivinen que: IMPORTA. Yo IMPORTO. Soy una persona, tengo sentimientos, pensamientos, estados de ánimo, que se van a ver influenciados por tus acciones y por tu (falta de) presencia. Aceptar esto, es un terrible golpe en la entrepierna a mi ego y por eso lo sigo negando. Porqu me estás tratando como un trapo desechable. Pero oh casualidad que soy yo misma la que tal vez se pone en ese lugar. ¿Ironía?

Capaz yo no me banque las relaciones pasajeras y sea mi error por volver a reincidir en ellas. Pero pasa que novio no estoy segura de querer. Ya estuve en una relación por mucho tiempo y no quiero repetir el patrón. Me di cuenta porque la relación más parecida a noviazgo que tengo es con M. (le cuento casi todo, le cuento mi día y lo que no hago) y después de casi 5 meses de idas y vueltas, ya me está comenzando a cansar la dinámica. Ya lo estoy resintiendo y me está dando por los ovarios el pibe. Entonces digo: si no me banco una mísera amistad que parece noviazgo, ¿entonces porque iba a querer estar de novia? Y entonces es por lo obvio: vos con un amigo, no garchás. Con un amigo (a menos que sea con beneficios) no la ponés. Esa es la diferencia que pudre todo. Pero yo con él no la voy a poner. Me doy cuenta de eso ahora y por eso le tomé bronca. Le tomé bronca al pibe porque no va a hacer la misma que hacen todos los demás: garchar y alejarse.

Voy a vivir mareada en el limbo de mi inconsciencia, porque no se qué hacer. No sé que esperar. Porque es como seguir por dos caminos: o dejar la pelotudez de engancharte con los equivocados, o ponerme a buscar una relación en serio. El problema es, que no tengo ganas de hacer ninguna de las dos cosas.

20 de marzo de 2012

Tiempo a solas.

Tener un tiempo a solas, con vos, te saca muchas cosas provechosas. Tenés tiempo para conocerte (más), o desconocerte en absoluto.
A mi me pasa que desde hace un buen tiempo que (sinceramente) no tengo a nadie al rededor. Cero chongos, cero compañía masculina o femenina. Es como que sin querer dejé (o dejaron) todo de lado. Son cosas que pasan. Y es lo que toca. Pero me asombra la capacidad de imaginarme cosas con personas, imaginarme escenarios, posibles escenas con alguien más. Sé que la vida no está echa para que la vivamos solos. Quizás por eso anhelo algún tipo de compañía.
Una escena que recorre mi mente muy a menudo es yo cayéndole en la casa a, pongámosle, Sujeto X, con los ingredientes para hacer una tarta de manzana. Él me abre la puerta, yo me adelanto. Dejo las cosas sobre la mesa, nos ponemos a charlar, él me prometió pastas así que yo hacía el postre. Nos ponemos manos a la obra, cenamos, comemos postre, miramos una película y el resto ya se lo imaginan.
Imaginar no cuesta nada y no se puede decepcionar con una fantasía. El problema es cuando la fantasía se comienza a apoderar lentamente de la realidad. O quizás no, no sea un problema, ya que no hay absolutamente nada en juego.
La soledad nos tiende trampas.

4 de marzo de 2012

Antisocial.

Estuve atravesando una pequeña etapa de antisociabilidad al mango. Las últimas dos semanas, me encerré en un caparazón como consecuencia de dos echos: uno, de impronta netamente personal, relacionada a una persona, C., que, para resumirlo en pocas palabras, me ilusionó y yo como boluda caí y después resulta que el chabón se pone de novio con otra.

El otro echo es mas serio y forma parte de mi vida académica y se resume a una palabra chota si las hay: finales. Así que dejé de hacerme la boluda y volqué todas mis energías a eso, que dicho sea de paso es mas productivo.

Me encerré dos semanas a nada más que tener una relación con los apuntes y a lo mucho ver a La Dani, uno de mis pilares últimamente. Cómo ella es de Formosa y está (casi) sola acá, casi que nos convertimos en huéspedes del pequeño departamento. Al único lugar al que salía (si es que salía) era allí. No le hablé a nadie más. R., un pibe con el que también parecería haber algo, también me dejó de hablar. N., lo mismo. Con el único con el que comencé a hablar regularmente fué con J., de quién ampliaré mas adelante.

Puedo decir que el ser antisocial da resultados. Está bueno tener de vez en cuando, una escapada a lo más recóndito de uno mismo. A tus venas, tu estómago, tus entrañas y tu alma. Tu escencia, la chispa que te hace ser vos. A mi me ayudó a ver las cosas con más claridad y es por eso que me alegro de volverle ermitaña de nuevo un par de semanas.

El sábado de ayer fué épico, por ejemplo. Nada de boliche, ni salidas, ni nada. Sólo fuimos yo, la PC, el Facebook, el Blog, alguna peli, música, y nada más. Toda de entre casa, chorcito corto, remerita suelta, el cabello mal recogido (opa!). No hay nada en el mundo que ame más que estar así.

Pero no todo dura para siempre, así que después de rendir la última materia, volveré a mis andadas. Espero que Marzo sea un mes con muchas cosas para contar. Quiero que la inspiración siga viniendo. Quiero ver si las cosas pendientes se concretan o siguen nadando en un mar de cosas implícitas. Pero no me importa. Por primera vez, en verdad no me importa. Ya no voy a forzar nada, solo me voy a dejar llevar. Qué decida la corriente por mi, por una vez.