Quisiera que mamá deje de creer que no soy una mujer digna porque no me gusta limpiar. Quisiera saber de que está echa ella, a quién si le gusta limpiar. Ama fregar, lavar los platos, poner a andar el lavarropas, cortar el césped, limpiar el patio, bañar a los perros. Vos la ves y siempre está haciendo algo. La admiro. Y quisiera averiguar que clase de ADN hay en sus venas. Pero cuando quiere venir a contagiarme a mi su pasión por la limpieza no puedo evitar echarle flit. Y ella se indigna y dice cosas como "Cuando te vuelvas a enamorar de otro hombre y si llega a ser un tipo que quiere a una mujer con todas las de la ley, que limpie, cocine, lave, crie a los chicos y sepa como llevar una casa, vas al muere. Porque vos no sos una chica que lave, limpie, cocine. Yo no sé que va a ser de tu vida".
Y me rio y prefiero llamarme al silencio. Pero no puedo evitar pensar que, en primer lugar, yo no eligiría a alguien así. El hombre que yo elija sería cualquier cosa, menos convencional. En segundo lugar, no voy a ser tan pelotuda de engancharme con alguien así si veo que no es de mi tipo. Lo mismo el pobre pelotudo, si busca una Susanita y encuentra a una Mafalda mezcla con Rachel de Friends, lo primero que va a hacer es salir corriendo. Y en tercer lugar, no, no seré una mujer que sepa como llevar una casa, pero no soy menos mujer por eso. No querer barrer un día no me hace menos mujer. Y no es por hacerme la moderna. Es que no tengo ganas.
Dios, ¿a quién en la tierra le gusta limpiar?