11 de septiembre de 2013

Entonces llega (el sábado a) la noche.

Creo que estoy en condiciones de afirmar lo que antes parecía innegable. Lo que antes me desvelaba poder hacer. Lo que antes me generaba tantas sensaciones indescriptibles, tantos sentimientos de rebeldía,de emociones y candores.Tantas ilusiones. Lo que antes era mi única definición de "pasarla bien", no era posible admitir otra cosa.

Me aburre salir los fines de semana.

Bueno, a ver, veamos. No se si es tanto el echo de decir "me aburre". La verdad es que no me aburro (al principio) pero luego de determinadas horas, ya siento ese bicho que me dice "podrías estar en casita, escuchando música, con una buena peli bajada, en la cómoda cama de dos plazas heredada de Padre y Madre". Y ese bicho es mas fuerte que cualquier otra canción que suene en el boliche de turno al que vamos.

Pero la verdad es que me la baja estar en un boliche, llena de gente que no conozco, sudando la gota gorda (en invierno es un bajón salir, ¿dónde carajo pongo los abrigos? Acá no hay boliches con armario), enojada porque no salgo en las fotos pero si lo digo quedo como alta chiquilina boluda, y si salgo en las fotos es en la peor pose posible, con el peor ángulo.

Igual, vayamos por partes. Salir al boliche constituye un proceso de 3 partes. Las 3 partes igual de engorrosas. La primer cosa bajonera es (en el caso de las mujeres, no puedo hablar por los hombres) es la ropa y el maquillaje. ¿Que mierda me pongo, como me arreglo el cabello, con que zapato elegiré torturarme en esta ocasión? Todo para, cuando al fin elijo una de las tantas opciones, termine por no sentirme del todo cómoda con lo que elijo. "Quizás si elegía la otra camisa, o si me dejaba asá el pelo...". Pero uno nunca está lo suficientemente satisfecho con su aspecto.

Lo cual nos lleva al segundo aspecto: la guerra de egos durante la previa. Claro que esto es totalmente implícito. Pero cuando una llega al campo de batalla (la casa de la previa) sabe que está por largar la guerra. Especialmente entre chicas. Todas somos divinas y lo sabemos, pero ¿cual es la que mas resalta? ¿Cual tiene mejor ropa, mejores tacos, mejor TODO? Es realmente energía gastada al pedo intentar resaltar todo el tiempo, especialmente para salir. ¿Y al final, para que? ¿Para gustar al sexo opuesto? ¿Y que tal estar bien para una misma? Respeto que haya chicas que hagan de la "previa con las chicas" su deporte preferido. Yo soy mas la previa a lo macho: Alcohol. Sacame ese rimel de la cara, ¿dónde está mi birra?

Pero nada me frustra mas que el tercer aspecto: el lugar de reunión. Si es un bar, pub o algo mas tranquilo, zafa. Pero de un tiempo a acá, me enervan los boliches/locales bailables. Al principio es divertido, uno se prende, baila, etc. Pero conforme va pasando la noche, me pasa de ir sintiéndome alienada por una fuerza anormal que no se bien como describirla, pero me recuerda al bully del colegio que se metía conmigo, relegandome totalmente.

Creo que al final todo se resume a que me siento fuera de lugar en el ritual "preparación-festival de ego-noche de mierda". Me aburro. Me siento en un espiral de tristeza en un mar de gente. Y al final vuelvo a mi casa con una sensación de vacío. Un hueco en el pecho, mirando por la ventana del remis que me lleva a casa y preguntándome "¿Estás bien?" cuando la pregunta debería ser "¿Estas mejor ahora que antes de salir?"

Y la respuesta, inexorablemente, es no. No me siento "mejor" por haber salido. Quizás hasta me sienta un toque peor. Me divertí, la pasé bien al principio, pero no se que es eso que me atrapa y se apodera de mi al final. Probablemente sea la sensación de que si, que no pertenezco al lugar de cuerpos perfectos, caras bonitas que van a buscar algo de emoción. Quizás porque mis momentos de emoción pasan por otro lado, por otras cosas. Quizás no soy material de boliche, después de todo.

Igual hago un intento cada vez que salgo, por hacer que esto no se note, por divertirme, por sólo dejarme llevar. No es culpa de los demás, tampoco. Soy yo y mi poca predisposición  después de unas horas, de mantener mi estado catatónico hasta el punto de autodestrucción. Me quiero demasiado como para dejarme llevar por todo el ritual.

Entonces vuelvo a casa, ansiosa por hacer las paces con la cama de dos plazas, que me dice "¿Por que me abandonaste anoche? ¿Sabes la de series y pelis que te perdiste? La notebook y yo estamos muy enojadas con vos".

Y yo les digo "Sí, yo también".


8 de septiembre de 2013

Ph (Papel higiénico), yo.



Tidal.Hable mas fuerte.
 Mi galería en Flickr.

Cuando juego a hacerme la fotógrafa, los resultados se van aquí.

Feliz domingo.

30 de agosto de 2013


"Repetimos cosas en la vida. Y a veces llegas a un punto en el que pensas 
'¿Soy yo el problema?'
Y la respuesta es
'¿Puedo cambiar?'
Es un estado de ansiedad no saber quien sos
y estar peleando con las cosas que vos hacés
y que no te gustan."


26 de agosto de 2013

Las manos.

Subí al colectivo como de costumbre, buscando mi asiento preferido, el que sobresale del subsuelo porque está arriba de una rueda. Me gusta ese asiento no sólo porque soy enana y mis pies quedan cómodamente suspendidos por la elevación del piso, sino porque el asiento es sin acompañante. Y a veces me gusta estar sola.

Ese día particularmente necesitaba algo de quietud porque estaba leyendo un libro para una materia, entonces era preferible tranquilidad  Se que es algo irónico pretender tranquilidad para concentrarme en un libro en un colectivo en hora pico, con niños saliendo del colegio, sus madres quejándose, la gente que sale del laburo. Pero a veces me es más fácil acostumbrarme a los ambientes hostiles.

Saqué el libro, comencé a hojear sus páginas desde la última vez que lo leí. No era un libro completamente nuevo, ya lo había leído antes. Así que me es fácil reconocer sus páginas, la tipografía, como está dividido, sus capítulos, partes y demás.

Estaba concentrada en la lectura, cuando alguien se me pone enfrente. Tan dentro de la lectura estaba yo, que ni cuenta me di que el colectivo ya estaba lleno. Un pibe, de unos 19 años, puso sus manos en la baranda del asiento adelante mio.

Comencé a mirarlas. Eran manos fuertes. No muy grandes ni chicas. Del tamaño justo. Eran manos varoniles. ¡Hace cuanto no tengo contacto con unas! Por alguna razón me sentí hechizada por las manos del joven  Quizás era tenerlas tan cerca, tan al alcance de mis manos. Pero algo me atraía hacia ellas.

Quizás percibiendo esto, el joven apartó sus manos. Las llevó a su bolsillo y jugueteaba con ellas nerviosamente. Igual podía seguir observándolas. Las manos bailoteaban dentro de sus jeans sin saber bien que hacer. A veces dos de los dedos quedaban afuera, otras veces la mano entera se me era arrebatada. Pero al final, la mano volvió a aparecer.

Es raro como podemos sentirnos atraídos a lo menos esperado de otro ser humano. Desde lo convencional como ojos, boca, inclusive partes menos románticas como pies. Quizás alguna marca bien distinguida como un tatuaje u otra natural como ser un lunar. Características de alguien que podrían transportarnos a otro lugar. O quizás, mejor, ¿a otra persona que hayamos conocido antes? ¿Serán estos rasgos recuerdos de otro tiempo?

 Luego de un rato, el pibe bajó y le dije adiós a sus manos escurridizas. No sé si habrá tenido un significado extremadamente espiritual o haya sido algo para sobre analizar. 

Pero si puedo decir que es la primera vez en meses que siento realmente la necesidad de contacto con otra persona. La necesidad de tocar, de abrazar, de sentir a otro. Y ese sentimiento, sumado a todo lo que vengo sufriendo desde hace meses, a todo lo que me estuve cerrando, es un gran avance.


19 de agosto de 2013

Eleanor Friedberger.
Stare at the Sun.
Personal Record (2013).




I've been in exile so long.

17 de agosto de 2013

Feliz/Bien.

Últimamente tomé la costumbre de sonreír. Cada vez que estoy frente a un espejo, no puedo evitar mirarlo sin dejar impreso en el una sonrisa. Y no cualquier sonrisa. Una bien grande, como la que me produce un final de película bien logrado, o ver que El Crío sale con un comentario ocurrente, o un final aprobado. En cada linea de mi rostro se dibuja la satisfacción, puedo ver mis dientes ligeramente amarillos volverse de color perla. Es casi mágico.

¿Y por que sonrío? No lo sé bien. ¿Cuándo sonríe una persona? Respuesta obvia: cuando está feliz. Asi que la pregunta sería 'Periférica, ¿tenés motivos para estar feliz? ¿Tenes motivos para sonreír? 

Sí y no. Es no es novedad. En la vida pasan cosas buenas y cosas no tan buenas. Lo que hay en el medio es un equilibrio. Es ese equilibrio lo que determina mi estado de ánimo.

¿Y cómo me siento ahora?




No soy feliz. Estoy bien
(Y creo que estar bien es mas importante).

23 de junio de 2013

Daughter.
Youth.
If You Leave (2013).




And if you're in love, then you are the lucky one,
'Cause most of us are bitter over someone.